(Por Ricardo Carlovich) Miguelito Croceri guía a Hebe de Bonafini por los pasillos de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, en calle 44 entre 8 y 9 de La Plata.

Son meses bravos y a la vez emocionantes esos de 1984 y en nuestra juventud aún no lo sabemos.

La “Flaca”, Fabian Magnotta, Chichizola, el Misionero y un grupo de 10 o 15 muchachas y muchachos con el inefable “Nicky” Bugallo vamos al Aula grande antes de una fantástica charla sobre luchas, búsquedas y preguntas en los años de plomo.

Luego, subir las escaleras para que la reciba un timorato decano al que lo rodeaban los fantasmas y muchos vivos de los servicios de inteligencia.

En un descanso de esos escalones de hierro y madera pude contarle de Adian, de mi tío Orlando y la tía Gladys, de Claudio y Malena y del viejo Víctor .

Sus ojos celestes se llenaron de agua y, un par de entrevistas radiales mediante, volvieron a cruzarse con mi mirada respetuosa y admirada en la plaza San Martín de Viedma.

– “Todavía te estoy esperando …nunca me llevaste la foto que me prometiste..”

El agua se vino para el lado de mis ojos

Dónde habré guardado esa foto??!!!

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