Aquel pibe de Viedma que enamoraba miradas en los bailes de Sol de Mayo, se jubiló.

Ese abogado joven, movilizado e inquieto, que regresó a Viedma con su título fresquito bajo el brazo, inicia una nueva etapa en su vida.

El mismo que en pleno auge del radicalismo en Río Negro le ganó la intendencia de la capital provincial al entonces poderoso PPR y al que nunca nadie le pudo ganar una elección en el Valle Inferior

El que salvó para su Viedma las obras fundamentales del Ente de la Capital (ENTECAP), aún el fracaso del rimbombante traslado.

El que encabezó un sano movimiento renovador en el peronismo.

El presidente del Bloque que supo zanjar escollos para ganarle espacios institucionales al poder.

El fundador del kirchnerista MARA y  promotor de las Juntas Vecinales.

El Administrador calificado del Poder Judicial.

El papá de Maylen y de Juan.

El que puede caminar con la frente en alto entre sus vecinos porque nadie puede reprocharle nada.

Si, Eduardo Rosso se ha jubilado.

Ojalá lo disfrute mucho.

Se lo merece

 

 

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