(Por Padre Luis García) La paz reina en el Albergue … Después de la entrada, una buena ducha y comida caliente preparada por manos llenas de ternura.
Después tiempo de descanso. Conciliar el sueño no es fácil, pero cuando se descansa un ambiente de amor , cercanía y solidaridad ,  es posible lograrlo. El albergue transforma el frío de la calle, en calor humano.
Sigamos construyendo dignidad.
Una capilla transformada en lugar que alberga a personas en situación de calle. Pero que a la vez sigue siendo lugar de encuentro cada día, y espacio donde cada mañana celebramos la Eucaristía. Y Jesús feliz!!!!!! Que sus hijos más predilectos compartan su mismo techo, le llena de ilusión.
Gracias a los que cada día hacen posible este “milagro” .
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