Son las 4 de la tarde en el estuario más bello de la Argentina.

Y entre los contornos de la colonial Patagones y la cosmopolita Viedma,  desde el río se saluda al cielo en el  renacer de los Pueblos Originarios.

Tiene los colores de la paleta de Alcides Biagetti y suena entre el amarillo de los álamos de Pascual Lupia.

Baila con el Cuarteto de Cambareri y silba letras que dejó el “Chueco” Guerrisi con el banoneón de “Chicín” Sitanor en el Cuarteto Amanecer.

Es un verbo de Cristina Casadei, un chiste de Cándido Campano y una receta del doctor Molinari.

Los sones de Salvador Gallo y una rosa del jardín de Velia Salicioni o un traje de Bergandi.

Es Zatti y su santidad; Hesayne y su bondad.

Es Patagones…es Viedma

Es el mejor lugar del mundo para vivir en este mundo

 

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