(Por Ricardo Carlovich).- Sectores del justicialismo rionegrino se reunían en la noche del viernes en el Club Náutico de San Antonio Oeste y el clima era de virtual rebelión.

Se aclara que la rebelión podría interpretarse como contra nadie, ya que en la misma jornada renunció Alejandra Más a la presidencia partidaria dejando al intendente Hernández a cargo, ambos exponentes de una conducción inexistente, ilegal y sin representatividad.

Distintas Unidades Básicas de la provincia habían convocado el encuentro en la ciudad portuaria donde se vio cartelería en contra de cualquier alianza con Juntos Somos Río Negro como aparentemente pretendería el actual senador Doñate y de quien Hernández sería su mascarón de proa.

El pejotismo rionegrino, insulso, vacío y lejos de la gente. vive sus horas más difíciles por seguir anclado a falsos liderazgos que nunca fueron ratificados en las urnas internas.

Esa miopía impide ver que, en términos objetivos, las condiciones de poder tener un resultado electoral exitoso en el 2023 son muchos mejores que en el 2015, 2019 y 2021 y sólo comparables al 2011.

Claro que para materializarla hacen falta mentes pensantes, gestos altruistas y una clara definición peronista de cara a la sociedad.

Caso contrario, si se siguen inventando figuritas de ocasión; esperando que la plata llegue del mar y generando estrategias solo convenientes para los que hacen negocio perdiendo, el resultado será el mismo que en los años mencionados.

Como nunca antes, el PJ rionegrino está ante su grandeza histórica o en los primeros pasos de su terminal cortejo.

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