(Por Ricardo Carlovich) Los periodistas queremos creer siempre que las casualidades no existen.

Por formación o por carácter empírico, solemos desestimar todo lo que tenga que ver con lo imprevisto, lo espontáneo, lo lírico.

Una esquina de Patagones regala a este comunicador la foto deseada.

Aunque de otra generación, uno se crió viendo a estos cuatro fenómenos hacer de las suyas con la hermosa camiseta de El Ciclón, esa a rayitas finitas rojas, negras y blancas…como la de Chacarita…

A ellos los reunió la excusa de los 80 años del “Mono” Zuñiga, para casi todos el más grande jugador de todos los tiempos en estas latitudes.

Escudero y su enorme capacidad goleadora y una varita mágica que lo tocó en la cuna: “el Juanchi” fue bueno para todo, al fúitbol, al básket..a lo que jugara…

“El Negro” Pasten y su temple, ese que tanto disfrutaba mi padre Víctor mientras repartía los caramelos Mu-Mu y los Media Hora desde el torpedo de la rural Fiat 1500 estacionada exprofeso al costado de la cancha para deleitarnos con ese “tractor” de toda la cancha.

Hoy puedo confesar que, después de mis ídolos de San Lorenzo de Stroeder, el “Tatin” De Matías era un espejo.

Era verlo y pensar “yo quiero jugar como juega él”.

Clase, viveza, calidad, definición…

Estos románticos de la redonda vivieron esos años que ya no volverán y fueron los artífices de una fútbol distinto, lleno de códigos y anécdotas.

Como esa en la vieja cancha de San Lorenzo en Stroeder, cuando el partido estaba “chivo” y la parcialidad local se la tenía jurada al árbitro Torres.

“Íbamos 1 a 1 y el referí nos da un penal faltando 3 minutos…¿ te imaginas lo que era eso?!!”, recuerda el Mono Zuñiga.

Y sin perder el brillo de sus ojos vivaces me agrega: “yo agarré y la tiré afuera. Era mejor empatar antes que nos corriera la hinchada!!!”

Enorme. Sublime. Único…

Sabés cuántas de esas tienen estos tipos?

Clásicos de la Rionegrina; las batallas contra los de Confluencia allá en Cipolletti, los desafíos con la del Sur bahiense

Amagues y fintas; caños y gambetas y unos cuantos codazos a la hora de poner “lo que había que poner”

La foto del frío mediodía maragato es el sueño: De 8 el Negro, de 7 Juanchi, de 9 Tatin y el Mono de 10…y el periodista??

“De 11 “mentiroso”!!!, gritaría con lógica inventada  cualquiera desde la hinchada.

Pensando en ese penal tirado afuera a propósito, es de suponer que la foto, los abrazos, las risas y los recuerdos no fueron sino sólo el producto de un sueño…

Al fin de cuentas, las casualidades no existen!

 

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