La circunspecta voz del editorialista del Canal La Nación+ suena a presagio:”estemos atentos a lo que ocurre en Río Negro”

Sin inmutarse alecciona sobre lo que será paisaje en la Argentina de estos tiempos: gente en la calle, con Policías reclamando.

Lo de los Policías en la calle ya se vivió en el país de un gobierno peronista kirchnerista. A finales del 2012 “los reclamos azules” corrieron como reguero por cada capital de provincia.

Oh casualidad, en ese caluroso diciembre, también empezaron en Río Negro para luego sirenas y quema de cubiertas ser postal en cada distrito.

Cuesta encontrar algún  atisbo similar en los cuatro años de macrismo. Como si la Policía rionegrina haya vivido años de esplendor económico entre los diciembres de 2015 y 2019.

La segunda casualidad es que a gobiernos filo peronistas o kirchneristas se le paran de manos los de gorra azulada.

No es difícil imaginar a cierta mano de obra desocupada de los servicios de inteligencia haciendo de las suyas para vertebrar discursos y predisponer a la familia policial “contra esos de los derechos humanos que solo aparecen cuando hay que defender delincuentes”.

La falsedad de esa frase y la falsa discusión en radios locales sobre “lo que gana un policía” van de la mano: es una mueca usada por los servicios de inteligencia tan vieja como las novelas de Aghata Cristie.

Viene siempre acompañada por otro concepto-ejercicio ineludible: La “zona liberada”, como ocurrió en el mediodía del lunes 9 de mayo en Viedma: mientras personal policial y retirados hacían la mímica de copamiento de la sede del Ministerio de Seguridad, mujeres jóvenes eran víctimas de asaltos a punta de cuchillo en pleno centro de la capital rionegrina y a la salida de los cajero automático.

Casualidad?…noooo!!!. Mecánica pura de estrategia de “inteligentzia”…

La rémora de ciertos sectores a manera de “idiotas útiles” como desdeñaba decir la dictadura asesina del 76 tampoco se delimita entre un patrullero y las cubiertas, ya que se repite en sectores de los sindicatos de la educación.

UNTER debería evaluar, ya no ser el quinto mejor salario educativo del país y estar en la calle -para eso están los funcionarios de gobierno y sus flacas reacciones mediáticas-, sino a quién realmente le está haciendo el juego con su postura extrema.

Hasta qué punto no es parte de la estrategia de preparar terrenos más allá de los límites provinciales.

Puede que, como en el 75 o el 98 del siglo anterior, los movilice sólo su mareada posición “progre”. Como decía Jauretche, “todo estaba bien hasta que apareció el peronismo y les desestabilisó su progresismo”.

Betiana Minor, ministra de Seguridad; Mercedes Traccia, ministra de Educación y la propia gobernadora Arabela Carreras son mujeres al frente de la cosa pública.

Y a ellos/as, en machirulos de bota y con cómplices de guardapolvos largos, les resulta una cuestión difícil de digerir.

Imposible de soportar.

Ser mujer aún es una carga para ciertos hacedores de la realidad.

Es oportuno volver sobre aquel editorial del canal del Diario de los Mitre, donde abrevan hoy los Majul, los Leuco, los Viale.

Quizás sea ese anuncio “la crónica de un escenario montado”.

 

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