Inicio Editorial Wimpi, Pesatti y la vara peronista del transporte público

Wimpi, Pesatti y la vara peronista del transporte público

Desde que asumió la jefatura municipal de Viedma, el actual intendente Pedro Pesatti no registra tal vez medida más cabalmente peronista (“justicialista”) que la condonación de deudas en tasas comunales a la única y principal empresa de transporte público de pasajeros que tiene la histórica capital.

Ello destrabó la conflictividad de un mal peor y aún más costoso: la falta de transporte de Pasajeros, especialmente desde Viedma a la costa atlántica cercana en pleno verano.

Sin embargo, lejos de pararse de manos los defensores del liberalismo económico a ultranza en contra de esa medida netamente “estatista”, los que salieron a demoler la figura comunal fueron…los supuestamente peronistas!!!

En términos políticos y de Estado de bienestar, figura ideológicamente concebida como soporte del peronismo, la decisión de Pesatti es por lejos lo más acorde a un ideal “justicialista”.

Pesatti asume su mandato con la endeble situación del transporte de pasajeros en la ciudad como espada de Damócles cerniéndose en su gestión.

Una bomba de tiempo dejada por la anterior administración, a expensas de un bien-Derecho constitucional de la población a poder trasladarse.

Al no manejar soportes tales como los “subsidios” y con la granada de la temporada veraniega a punto de explotar, el intendente jugó en el diciembre del 2021 su carta más audaz…y peronista.

Concejales del Frente de Todos y agrupaciones internas del justicialismo local, pusieron el grito en el cielo olvidando la enorme cantidad de antecedentes históricos que el peronismo registra en la materia.

O qué era lo que recibía la empresa La Puntual de la familia Giménez de Bahía Blanca en los años 70 del siglo pasado para poder unir el sur bonaerense con la nor patagonia?

Y los subsidios al transporte automotor en la era Néstor y Cristina? Se multiplicaron por cuarenta veces y llegaron a representar cuatro puntos en el PBI entre 2003 y 2015.

Los propios medios de comunicación -especialmente radios- de la Comarca pueden certificar la fuerte presencia publicitaria de la familia Balogh en esos años. La publicidad era una condición impuesta en la política de subsidios de Néstor y Cristina como apoyo a medios locales. (Cierto edil debería explicarlo mejor que estas líneas).

Dicho sea al pasar, el apellido empresarial está íntimamente ligado al desarrollo de la ciudad y en ello también se adivina la impronta del actual mandatario viedmense en  cuanto al rescate de lo localmente genuino.

Sin transporte no hay desarrollo y así lo entendía el propio Perón con su magistral primer ministro de Economía (Miranda) cuando idearon los subsidios al transporte terrestre junto a la nacionalización de los ferrocarriles, la creación de una flota área nacional (AA-LADE,etc) y fluvial y marítima (ELMA) como base de la economía real.

Como decía el propio Miranda, “hay que unir al bolichero del pueblo con el exportador del Puerto”.

Volviendo al pago chico, cabría preguntarse qué sería hoy, 2 de enero, de redes sociales, radios y medios digitales locales con una costa atlántica cercana sin Transporte? Qué dirían pobladores y visitantes sin un colectivo que lleve enseres y deseos de una tarde feliz hasta La Lobería?

Obviamente, sería una catarata de críticas en una temporada que en todo el país es ya un éxito rotundo con ocupación  plena en cuanto rinconcito con arena se encuentre frente al mar.

Pesatti tomó lo que tenía a mano y se sentó a negociar con la única empresa capaz de brindar el servicio y,  como en toda negociación, fue el tira y afloja y cada cual con sus armas en la mano.

Que el peronismo rionegrino en general y el viedmense en particular, deambulan por el zócalo de las Bases justicialistas no es noticia para nadie.

Pero que, representantes electos y “dirigentes” partidarios y de agrupaciones internas manifiesten tan descarnada falta de consecuencia a las ideas básicas del Peronismo desde hace 76 años, es decididamente inenarrable.

Ni Scavo ni Sánchez, por nombrar a los concejales ideológicamente más cercanos al liberalismo antiestatal local,  dijeron lo que si expresó el conesino y concejal del FdT en Viedma, Luciano Ruíz.

Ni De Rege ni Jalabert firmaron comunicados y opiniones  como los de la Agrupación “17 de Noviembre” o “Pueblo Peronista”.

Los “anti” -como diría la popular peronista- no hablan porque estén a favor: lo que hizo Pesatti está en las antípodas de sus deseos “de derrame”.

Y la desviación ideológica del supuesto peronismo vernáculo se parece ya a un chiste de Wimpi.

El humorista rioplatense solía demostrar las rarezas de este mundo donde “separado se escribe todo junto, y todos juntos se escribe separado”.

No hay epitafio más certero para el peronismo local, cada vez más alejado del pueblo común.