Una verdadera noche tanguera se vivió en el Centro Cultural 2 de Viedma, con la presencia de destacados interprétes, excelsos músicos y un numeroso grupo de entusiastas bailarines.
Organizado por el querible Manolo, la velada contó con la presentación “Julián Alvárez Trío”, compuesto de guitarra, bandoneón y voz que, con muy jóvenes integrantes, permitió abrir el espectáculo con sensible selección de viejos tangos y valses de serenata.
Cada “tanda” de baile permitía ver parejas de reencuentro luego de varios meses de compases apretados por la Pandemia que llenaban “la pista” con indisimulada emoción y alegría.
Grata sorpresa y por fuera de programa los tres tangos en la voz melódica de Mabel León, a puro sentimiento tanguero.
“Pasional” y la poesía de Dicenta Sánchez con música de Alberto Cortez, “El Amor Desolado”, se llavron los bravos y aplausos
La calidad interpretativa de Pablo Gibelli, aquel pibe que desde un campo entre Stroeder y J.B Casas hizo oir su potente voz, hoy ya es todo un hombre con suela y taco de grandes escenarios.
Pablo es un lujo que la noche tanguera viedmense pudo darse en el amanecer de los reencuentros.

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