Viste que linda?
Se llama Mirta y su apellido es Furch, que lo cita “el Cronista y Decano Rey de Armas, Don Vicente de Cadenas y Vicent, en su “Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica, por lo que en España es de alcurnia heroíca.
Pero su familia siempre estuvo radicada en Stroeder, Colonia de alemanes del Volga, y en teutón furch significa “temor”.
Quién puede temerle a gente tan buena y bella…
Ella empezó siendo maestra en la escuelita de José B. Casas, un pueblo a la vera del ferrocarril que muchos pescadores del país y el mundo conocen porque es paso obligado para ir a la famosa Bahía San Blas.
Pero también su esfuerzo y dedicación la llevó a otro pueblito, aún más pequeño perdido entre trigales y piquillines, llamado Emilio Lamarca.
Pero, gracias a Dios, fue maestra de Primer Grado en la Escuela del Instituto La Divina Providencia de Stroeder…
Y entonces, fue mi maestra
Hermosa
Inmaculada
Eterna
La foto que aquí te muestro es de hace un par de años y se la tomó con su vestido de novia varios años después de casarse.
No sólo le ceñía el cuerpo.
Lo luce aún mejor que cuando en esa misma volanta que se ve en la imagen llegó a la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús iluminando miradas.
Pero lo más lindo que la fotografía muestra es a una maestra de pueblo.
A una maestra rural, que llegó en sulky o a caballo, sorteando polvorientos caminos, bajo calores abrazadores o fríos helados, a dar clases en escuelitas de una sola aula y varios grados.
Mi primeras letras fueron por ella dictadas.
Garabateé mis primeros números porque ella los enseñó.
Supe leer el primer renglón que ella dictó.
Hoy, que no tengo una manzana en el portafolio de cuero marrón o una rosa arrancada de los jardines de la oficina donde trabajaba mi padre, si tengo un enorme agradecimiento.
Feliz Día, Señorita Mirta!!!
Nunca la olvido.
Por bella, por buena y por eterna maestra rural y de pueblo.
Su alumno, hoy un hombre, sólo espera haber hecho bien los deberes

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