Las cartas están prácticamente echadas.
En el lienzo áspero del partido de Patagones cada cual ojea la suerte mientras en el centro de la mesa una fuente de porotos esperan ser repartidos.
En los últimos años el distrito más austral de la provincia de Buenos Aires sintetiza como en pocos lugares la realidad del país:
Economía concentrada – la ganadería-, disparidades distributivas – comedores en San Blas-, crisis energética – CORFO-, conflictos de interés -la cuestión “tierra”.
En ese contexto incluso se dividen las aguas de representatividad: 50 por ciento por lado de Cambiemos y el Frente de Todos.
Al menos, de acuerdo a los últimos resultados electorales.
La irrupción de Nicolás García es al peronismo en particular y al Frente de Todos en general, el dato político más importante de los últimos 30 años.
Comparable sólo a lo de Ricardo Curetti allá por 1999.
García fue forjando su presencia desde la militancia sindical docente y al abrazar una nueva aparición en el concierto de las ideas del campo nacional y popular: la economía social.
Fue Perón en el 43 quien se dio cuenta del valor del cooperativismo y el mutualismo y los elevó en rango de discusión económicoa y social, pero debió esperarse a la llegada de Néstor Kirchner para que el Estado le diera categoría de institucionalidad y herramienta de desarrollo.
Ello eligió García y construyó su dique.
El más difícl, porque en ese tipo de organizaciones se respeta el sentido espiral de la representatividad.
O sea, quien llega a presidente de una institución al año vuelve a ser vocal suplente porque así se sustenta el sistema.
Ese aspecto, ideológicamente fundacional, se da de bruces contra el acérrimo verticalismo del pejotismo maragato que cobijó a los Angos, los Lebed, etc.
Hay, por otro lado, banderas saludables que el ahora candidato en primer lugar aferra con indisimulado orgullo: la defensa irrestricta a los derechos de Género; la militancia por la Verdad, la Memoria y la Justica en materia derechos humanos y un convencimiento sobre el Estado motor y movilizador de la economía, en las antípodas del gobierno comunal actual.
El gesto de Ricardo Curetti de dar un paso al costado entendiendo que la hora de Nicolás García ha llegado es el hecho político más contundente, del que se asieron las actitudes de otros líderes como Ricardo Marino, el Movimiento Evita, La Cámpora y sectores adherentes al Frente de Todos a nivel provincial y nacional.
La participación de García, invitado entre los principales referentes de la fuerza al estadio “Diego A. Maradona” de La Plata esta semana, es la foto de inicio de una tarea singular a mediano y largo plazo.
La elección cercana es clave en la discusión del modelo de Patagones pretendido.
“No vamos a reconstruir lo que fue sino que vamos a construir lo que viene”, dicen que dijo Máximo Kirchner el 11 de diciembre del 2015 al asumir Mauricio Macri la presidencia y él el liderazgo de la opopsición.
Ahora se debe cumplir con ello.
También en Patagones.

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