Por un proyecto de Resolución, un diputado santafesino solicitó al Poder Ejecutivo nacional dé cumplimiento a la Ley Nº 23.512 del año 1986, y que a los fines de hacer esto posible se instrumenten los mecanismos necesarios para el traslado del Parlamento a las ciudades de Carmen de Patagones, Viedma y Guardia Mitre.
Esta semana se cumplirán 35 años del histórico anuncio y la ley que le dio institucionalidad al más serio proyecto de reorganización nacional, la 23.512, aún está vigente.
Alejandro Ramos, un diputado nacional por la provincia de Santa Fe, ha presentado el proyecto de Resolución para que, al menos, se comience trasladando el Congreso Nacional al Nuevo Distrito Federal

Fundamentos

Dejamos aquí, en forma textual, los fundamentos esgrimidos por el parlamentario santafesino:
“El “Proyecto Patagonia y Capital” fue elaborado en 1986 por instrucción del entonces presidente Raúl Alfonsín, para trasladar la Capital Federal de la República Argentina al Distrito Federal de Viedma- Carmen de Patagones, integrado por un complejo de Ciudades de la Patagonia argentina, entre las que se encontraba Viedma, la ciudad de Rio Negro, y Carmen de Patagones, la ciudad más austral de la Provincia de Buenos Aires.
El mismo tenía como fin descentralizar y desburocratizar el poder político y separarlo del poder económico del país, ambos excesivamente concentrados en el Gran Buenos Aires, solucionar el problema demográfico con que cuenta la Argentina, desarrollar inversiones en el interior del país y dar inicio a una nueva revalorización del Estado Federal.
Este proyecto formó parte del plan para la fundación de la Segunda República Argentina, lanzado por el Dr. Alfonsín por cadena nacional de Radio y TV, el 15 de abril de 1986, con un discurso del que se recuerdan sus palabras” crecer hacia el sur, haca el mar y hacia el frío”.
Es el mismo espíritu el que anima esta presentación, reconociendo que la cuestión de la Capital Federal, sitio de residencia del Gobierno y el Parlamento estaba ya instalado en los albores del 1800, donde el debate entre quienes reivindicaban el equilibrio federal del territorio señalando ya en esa época que “el Gobierno debe instalarse precisa e indispensablemente fuera de Buenos Aires” (entre quienes sostenían estos argumentos se encontraba José Gervasio Artigas).
Más allá de aquel contexto histórico, pero sin desconocerlo, es que planteamos que un país de la extensión de Argentina necesita modificar situaciones de vulnerabilidad geográfica, o sea una mejor distribución poblacional, mejorar su ecuación de riqueza, es decir de radicación de industrias y su distribución, y no concentrarla en un solo espacio lo que hace que un país que debería ser federal y dinámico se convierta en elefantiásico y centralizado.
Abundar sobre las bondades de esta región como su vecindad con el mar, con la diversidad de climas del sur argentino quizás no sea necesario, esto es conocido por todos.
El marco del proyecto es ideológico y federal, y reconoce los problemas de concentrar las decisiones económicas propias de una ciudad-puerto importante y muy poblada que sesga las tensiones propias de la gestión administrativa de un gobierno, y centraliza las políticas del Estado Nacional.
Este proceso de descentralizar puertos y centros económico, del espacio geográfico de las decisiones políticas y administrativas lo podemos observar claramente en países que funcionan y bien. Por ejemplo Australia (cuya capital Canberra y su puerto principal y centro económico Sydney); Canadá (cuya capital es Otawa y su principal puerto el de Vancouver); Estados Unidos (cuya capital es Washington y su puerto principal puerto es el de Nueva York y también ocupa un papel muy importante el de los Ángeles); Holanda (cuya capital es Ámsterdam y su principal puerto es el de Rotterdam); y los ejemplos más cercanos son los de Barsil (cuya capital es Brasilia y su puerto principal el Puerto de Santos en San Pablo); y Chile (cuya capital es Santiago de Chile y su principal puerto el de Valparaíso) por nombrar algunos .
Con el fin de dar inicio a este traspaso que logre que la actual Capital del país deje de ser una concentración del poder político, económico y judicial, debe comenzarse con el traslado del Parlamento, en los próximos 12 meses, para así descomprimir la Ciudad de Buenos Aires y potenciar el desarrollo federal de nuestro país.
Los art. 45 y 129 de la Constitución Nacional reformada en el 94 contemplan la posibilidad del traspaso de la capital federal, fuera del ámbito del Provincia de Buenos Aires, y si bien hay numerosos proyectos que receptan esta cuestión no se ha permitido al respecto un debate amplio que logre el consenso para su traslado, lo cual en la actualidad es perfectamente viable, pudiendo en principio hacerse efectivo el traslado del parlamento, y con posterioridad en distintas etapas completarse el traslado de todo el ámbito de la actual Capital a las ciudades de Carmen de Patagones, Viedma y Guardia Mitre.
Como también la Constitución de Río Negro, modificada en 1988, sostiene en un su artículo 11 que “Viedma es la capital de la Provincia”, pero dejará de serlo “cuando se efectivice el traslado de las autoridades nacionales al nuevo Distrito Federal”.

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