Con la presencia de la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y el intendente de Viedma, Pedro Pesatti, se presentó en el Centro Municipal de Cultura de esta ciudad la obra “Strudel” de Teatro por la Identidad, con la actuación de jóvenes actores y actrices de la Comarca.
Previo a la puesta en escena y en los jardines del palacio de las artes y la cultura, se plantó un árbol en memoria “Gugui” Fagés, médico viedmense secuestrado y asesinado en la ciudad de La Plata.
Estuvieron presentes el ministro de Gobierno Rodrigo Buteler, legisladores y otros funcionarios provinciales como así también las Defensoras del Pueblo de Viedma y la provincia de Río Negro, la presidenta del Concejo Deliberante y la titular del Tribunal de Cuentas de Viedma junto a concejales y funcionarios comunales.
Familiares y amigos de “Gugui” participaron de la plantación junto al jefe comunal y la mandataria provincial en un evento de emotiva sencillez organizado por el área de Protocolo municipal que encabeza Mabel León.

La Clásica Ronda

En tanto, y en horas previas, se llevó a cabo la tradicional Ronda en la Plaza San Martín de la capital rionegrina organizada por la Asociación de Familiares y Víctimas del terrorismo de Estado de Patagones y Viedma.
La ronda, que se realiza desde 1986 en Viedma, sirvió como corolario de más de 20 árboles platados desde el pasado viernes en ambas ciudades en memoria de detenidos-desaparecidos de la región.

Documento

A 45 años del golpe cívico, militar y eclesiástico de 1976 nos reunimos una vez más para ejercitar la memoria y la búsqueda de verdad y justicia.
Las banderas de la memoria nacieron al calor del propio golpe de Estado de 1976, cuando madres, abuelas, artistas, personalidades de la cultura, periodistas y militantes del campo nacional y popular, antepusieron su propia vida para denunciar los crímenes contra la humanidad que se estaban llevando a cabo en nuestro país, de manera sistemática y planificada.
Esos primeros pasos, muchas veces solitarios, le hicieron frente a un aparato estatal represor que asesinó, persiguió, desapareció, secuestró y robo la identidad de más de 400 nietos y nietas, aún buscamos a la mayoría de ellos. Un plan sistemático de exterminio, que acompañado de las políticas económicas de endeudamiento y exclusión dejaron un país arrasado.
Con la recuperación de la democracia, la creación de la CONADEP y el posterior juicio a las juntas militares la larga marcha de los organismos de derechos humanos, con madres y abuelas como faro, continuaba su camino, y en ese andar algunos velos empezaron a dar lugar a una mayor comprensión de lo que nos había pasado como sociedad.
Pero como la memoria, la verdad y justicia es un terreno político y por tanto de disputa, luego de esos avances iniciales sobrevinieron luego los indultos a los genocidas juzgados y un intento mentado por el neoliberalismo de cerrar una etapa, mientras el país se sometía a una pobreza sin precedentes y a la entrega de nuestros recursos. Eran los 90 y el país se hundía en la miseria y la desesperanza. Y mientras en las calles y en las rutas surgían nuevas resistencias, en el campo de las organizaciones de derechos humanos nacía HIJOS, y con ellos una nueva manera de reclamar ante una justicia que nos era esquiva con la complicidad del poder político. Nacen los escraches como forma de reclamo ante una justicia que miraba para el costado.
Cuando a finales de los 90, la sociedad cansada e indignada se organizó para decirle basta a un sistema excluyente,  la agenda de políticas de memoria, verdad y justica emergió con fuerza, indicando que para cambiar nuestro presente injusto debíamos avanzar también contra las injusticias y la impunidad del pasado, porque no eran ni son hechos separados.
Desde 2003 en adelante una serie de hitos significativos impulsados por el Estado repercutieron de manera inédita en la búsqueda de justicia. Por primera vez el Estado argentino reconocía como obligación actuar contra el olvido, e hizo de la memoria una política de Estado Y decimos por primera vez, porque tras la recuperación de la democracia el poder político no estuvo a la altura del desafió histórico, porque el camino de la verdad no debe ni puede admitir retrocesos, leyes de punto final o indultos. No hay medias tintas cuando desde el Estado se deben implementar políticas reparatorias de un genocidio. 
Desde 2003 a 2015 el gobierno escuchó y actuó sobre las demandas históricas de los movimientos de derechos humanos y de una parte cada vez más importante y mayoritaria de la sociedad que reconfiguró su interpretación del golpe y la dictadura.
De ese aprendizaje y de esa nueva fortaleza, se explica cómo durante el gobierno de Macri, a pesar de los intentos de olvido, de otorgar al 2×1 a los genocidas, del negacionismo del propio presidente y de sus funcionarios, se continuó avanzando con los juicios. Gran aprendizaje: hay que estar preparados para esta inmensa tarea tanto como cuando el gobierno toma la agenda del DDHH, como cuando pretende esconderla bajo la alfombra de la historia.
Así ha sido el vaivén propio de la historia y la memoria en disputa: avances y retrocesos, flujos y reflujos, alegrías y decepciones, dolor y esperanza.
Y hoy, ante estos 45 años que pasaron, ¿cuáles son nuestros desafíos?
Emergen preguntas necesarias: ¿Cómo seguimos construyendo una memoria colectiva? ¿Cómo disputar los sentidos de esa memoria? ¿Cómo salvaguardar nuestra democracia de los avances desestabilizadores de la derecha mediática?
Hemos asistido durante estos 45 años al dolor de la pérdida de compañeres, a la lucha por que se haga justicia, a que el olvido no venza, a la interpelación de la sociedad. Hemos vivido en carne propia la reinvención del avance de la derecha, que en diferentes momentos históricos se valió de la democracia y la justicia para arrasar la economía y dejarnos un país endeudado, empobrecido-  podríamos decir, que la lucha interpretativa sobre esa memoria nos debe interpelar como sociedad para no permitir nunca más los genocidio y el saqueo sistemático de nuestra Patria Matria.
Como sociedad debemos comprender que es tan peligroso quien propone olvidar como aquel que pretende la imposición de una memoria e historia estática, banalizada, caricaturizada, no interpretada en un contexto de feroz capitalismo .
Ante esos intentos de quietud de la memoria y la su sacralización, necesitamos envolverla en las propias tensiones y demandas de nuestra sociedad actual.
Se requiere visibilizar y acompañar las actuales disputas sobre los recursos materiales y simbólicos de nuestra sociedad, y acompañar al pueblo que pugna por una patria justa, igualitaria y soberana. Solamente recordar, sin acompañar los procesos actuales es un camino infértil.
Por eso, este 24 de marzo decimos y exigimos:
–       Búsqueda y restitución de los nietos y nietas que faltan
–       Juicio y castigo a los genocidas que aún faltan juzgar. NO a los intentos del poder judicial de retrasar y frenar los juicios!
–       Implementación de políticas institucionales de memoria para que los pibes y Pibas de las nuevas generaciones conozcan lo sucedido en esos años y garanticen una formación desde la perspectiva de los derechos humanos.
–       No a la violencia institucional, urgente implementación de programas de capacitación y formación en derechos humanos para las fuerzas de seguridad.
–       Basta de femicidios y desigualdad de género. Ni una menos. Necesitamos justicia con perspectiva de género y jueces y fiscales que actúen en consecuencia de las demandas actuales en dicha materia.
–       Tierra, techo y trabajo para todos y todas. No a la criminalización de las protestas y las luchas populares.
–       Reforma del poder judicial. Decimos No a los privilegios, No a Lawfare, no a las operaciones desestabilizadoras de la democracia de una parte de la justicia argentina.
–       NO a la impunidad en la Provincia de Río Negro, juicio y castigo para los responsables materiales de los crímenes impunes, y para los responsables políticos y judiciales de la impunidad. 
Sigamos construyendo y sembrando una memoria colectiva entre todes. Un nunca más. Un sueño colectivo de una patria libre justa y soberana.
Con orgullo y con sus banderas en alto recordamos a nuestros compañeros y compañeras:
 -30mil compañeros compañeras detenidas detenidos desaparecidos y desparecidas,
Presentes, Ahora, y siempre, Ahora y siempre

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