“Cuídate de los idus de Marzo”, decían en la Roma del imperio.
Pero para Alejandro Marinao, el fantoche legislador del actual bloque del Frente de Todos en Río Negro, hasta esa histórica creencia es posible esquivar desde su soberbia.
Marinao acaba de presentar un proyecto de ley para “educar” a los machirulos sólo para congraciarse con parte de la sociedad y en una especulación irritante del drama de los femicidios.
Desde aquí se realiza esa lectura al encontrar el comunicado de prensa respectivo en otros medios ya que excepto un cuarteto de legisladores del FdT esta redacción no recibe los partes de la ahora dividida entelequia.
Debería entenderse que en periodismo como en política si no se coincide no significa ser enemigo, aunque está claro que las huestes de Doñate y Martini se desviven por salir en medios de pública matríz antiperonista.
Un sesgo histórico en quienes se apropian del pejotismo rionegrino porque en el fondo son ideológicamente contestes contra los reales principios justicialistas.
Por años, los Costanzo y los Pichetto rendían pleitesía a la pluma más famosa del Diario Río Negro que era un reconocido militarista, de vahos escoseses, que negaba el genocidio de la última Dictadura y vomitaba al peronismo.
Hoy, más diversificado en agencias y diarios digitales, se puede ver fácilmente lo mismo.
Amigos de “los gorilas” de Discepolo, como Marinao que levantó presuroso la mano para aprobar el Plan Castello sin importarle lo que ese apellido significó para mujeres y hombres que a partir de “la Fusiladora” de 1955 sufrieron persecución, escarnio y hasta tortura en Río Negro.
La pluma del reconocido periodista e historiador del peronismo provincial Héctor “Coco” Colás, ha abundado en ese aspecto pero poco importa a quien se olvidó de los famosos “idus”.
En marzo-casualmente- el que cobra como legislador de la Región Sur pasó por Ingeniero Jacobacci y al tomarse una fotografía en la imagen de “la abanderada de los humildes” generó lo que puede verse en la foto que acompaña este editorial.
Ya de por si, se asegura, Marinao sólo cruza las ciudades de su Circuito electoral, de noche y a escondidas.
Una versión, no confirmada, admite que el cuyano hace rato que vive en provincia vecina en suntuosa vivienda.
Al término de su tercer mandato cosechará a valor constante cientos de miles de dólares. Sólo en sueldos, sin contar los dividendos de su torcida de codo, 388 mil de la moneda estadounidense.
La cuenta sale también de los asados que él y su inefable amanuence, Javier Llancapán, les hacían pagar a los empleados del bloque.
La historia de los asados que ese dúo organizaban merece ser contada: conseguían un cordero en la línea sur a cambio de “un favor” a algún pobre desprevenido, pedían el Circulo de Legisladores para no alquilar quincho y le pedían a “los invitados” (empleadas y empleados que cobraban el 10 por ciento de lo que ellos percibían) que pusieran el pan, las bebidas y las ensaladas. O sea, no ponían un peso.
Los idus en el calendario romano eran una de las tres fechas claves de cada mes junto con las Kalendas y las Nonas.
En la antigüedad, éstos días (Idus) eran considerados de buena suerte, pero a partir de ese Idus de marzo, son considerados como negativos.
Marinao lo supo en la Línea Sur.
Como anticipó Evita, el pueblo real, más temprano que tarde, hace tronar el escarmiento

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