(Por Héctor Jorge Colás).- En un sanatorio de esta capital, el 16 de diciembre 2009, falleció Gabriel Martínez, destacado y conocido trabajador de prensa de la Comarca. Rebautizado con el apelativo de “Galo” por familiares y conocidos.
Había nacido en Maquinchao, localidad de la línea sur de Río Negro el 30 de septiembre de 1932. Posteriormente su familia se trasladó a Viedma, histórica capital de la Patagonia, cuando todavía era Territorio Nacional de Río Negro. El motivo fue provocado por los progenitores para que los hijos pudieran proseguir los estudios secundarios.
Desde muy joven abrazó con pasión la causa creada por el filósofo alemán Carlos Marx. Fue un sólido y consecuente militante del Partido Comunista en épocas de intolerancia y persecución a las organizaciones políticas de izquierda.
Se inició en la tarea periodística con el nacimiento de L.U.15 radio Viedma en 1963, actuando incluso en la clandestinidad en un espacio deportivo por no permitirlo la legislación vigente y el gobierno radical de Arturo Illia, que prohibía el trabajo a los afiliados comunistas. Incluso fue dejado cesante de una escuela secundaria de esta capital por su condición de comunista.
Recuerdo que trabajábamos juntos en el Servicio Noticioso de Radio Viedma. Preparaba una noche las noticias nacionales e internacionales para el escuchado panorama de las 22. El ruidoso teletipo que enviaba las noticias de la Agencia Télam mostraba un título que decía “Cesantías”. En el texto señalaba que a través de un decreto firmado por el Presidente Illia, se daba de baja a numerosos docentes que cumplían tareas en establecimientos educacionales nacionales de distintas provincias.
En Río Negro había dos nombres: “Gabriel Martínez” y un señor español que dictaba clases de francés en el Colegio Nacional de apellido “Matar”, residente en Patagones. Telefónicamente le informé a Galo que tenía que darle una noticia. En la emisora le mostré el cable y verificó la cesantía que –según me informó- dirigentes comunistas de Buenos Aires, le habían adelantado el día anterior.
En 1975, Galo, en un comentario difundido en Televiedma Canal 2, muy crítico a un legislador, que también involucró a toda la legislatura, provocó una cuestión de privilegio planteada en el Parlamento rionegrino, durante el gobierno de Mario José Franco. En una sesión el cuerpo, por mayoría, decidió encarcelar por una semana al periodista rionegrino.
El bloque justicialista fue el promotor de la pena. El peronismo que venía de padecer 18 años de proscripción, persecución, encarcelamientos, fusilamientos y miles de injusticias, adopta una medida autoritaria, inverosímil y retrograda, castigando con la cárcel un crítico comentario de un periodista sobre el accionar del parlamento. Grave error político.
Al enterarse la población de la detención de Galo Martínez, numerosos amigos, compañeros de trabajo, conocidos y militantes de los distintos partidos políticos opositores, también muchos afiliados peronistas disconformes con la medida aplicada, se concentraron frente a la Comisaría 1° de Viedma, con el objetivo de “visitar al detenido”.
El segundo día sobre el fin de la jornada, la cola acumulada frente al recinto policial aguardando la visita, tenía una extensión de 100 metros.
Los visitantes llegaban con revistas, diarios, comidas y otras atenciones que Galo Martínez aceptaba y agradecía la presencia. Cuando se concretaba la tercera jornada de detención, el Parlamento rionegrinos convocó a sesión en forma urgente. Esa noche los legisladores trataron un solo tema: “La orden de detención de Gabriel Martínez”.
Varios legisladores hicieron uso de la palabra hasta que, por la Bancada Justicialista, cerró la sesión con un largo y meduloso discurso sobre lo acontecido el legislador, Ramón Ademar Sicardi. Se refirió al comentario cuestionado, pero en esa jornada fundamentalmente evocó la figura de la madre de Galo Martínez, Luciana Peralta. También era una militante comunista que integraba organismos de Derechos Humanos, desde hacía muchos años en la capital rionegrina. El legislador informó que incluso en la época territorial esa mujer llegó con su ayuda humana a todos los presos políticos que fueron alojados en la Cárcel de Viedma.
Señaló en su relato que después de la revolución fusiladora del 16 de septiembre de 1955, esa unidad carcelaria alojó a muchos presos políticos del justicialismo. Esos detenidos también fueron visitados por la señora Luciana, que llegaba con diarios, revistas, cigarrillos y recibía mensajes con números telefónicos y cartas para su remisión.
Al cerrar el debate, Sicardi en nombre de la bancada justicialista mocionó formalmente por “la inmediata libertad” del periodista Gabriel Martínez, pero señalo, que la decisión que finalmente adopte el cuerpo legislativo, tenga como premisa absoluta “un sincero reconocimiento y homenaje a Luciana Peralta, una antigua luchadora por derechos humanos y los presos políticos detenidos en la cárcel de Viedma”. La legislatura aprobó por unanimidad la moción de Sicardi.
En plena noche, la gente se agolpo enfrene a la Comisaria 1°. Horas después se producía la liberación de Galo Martínez. Una extensa caravana de personas y autos acompaño hasta su domicilio al periodista y su señora madre Luciana Peralta que agradecieron con emoción el respaldo recibido.
Pasado el momento de proscripción se convirtió en el periodista deportivo de mayor trayectoria y relevancia en los medios de difusión de La Comarca. Radio, televisión y prensa escrita, la Voz Rionegrina en Viedma y diario Río Negro, fueron escenario y puente de un largo camino de realizaciones. Fue una intensa tarea de casi 50 años de intenso diálogo con oyentes y lectores que fielmente acompañaban su trabajo informativo.
Maestro Normal Nacional, amante de todas las actividades deportivas, fue director técnico de fútbol, relator y comentarista con trasmisiones en la provincia, en el país y también en Europa donde trasmitió entre 1974 y 75 competencias automovilistas de la Fórmula 1.
Pero por sobre todas las cosas fue un comentarista agudo y polémico de la realidad, local, provincial, nacional e internacional.
Fue co-fundador del Sindicato de Prensa del Valle Inferior y miembro paritario del primer convenio colectivo de trabajo para la actividad firmado en Viedma en 1973 y con actual vigencia.
Fue frontal, controvertible e incisivo en sus posiciones. Junto a sus inalterables convicciones políticas mantuvo coherencia y firmeza en sus procederes. Fue fraterno, solidario y vehemente. Desde sus tribunas luchó, desde su óptica, por la construcción de un mundo más justo, con paz y armoníaEs digno de destacar su posición solidaria ante cualquier circunstancia. Su permanente denuncia por el despojo y genocidio que padecieron los pueblos originarios y su orgullo personal por su sangre mapuche. Tampoco podemos olvidar su inconmensurable amor por su pueblo natal, Maquinchao, a quien dedicó un libro rescatando la historia y los personajes inolvidables y trascendentes de infancia. El 16 de diciembre de 2009, falleció Galo Martínez. Nos había dejado un pionero de la actividad periodística, en la Comarca. Se fue un trabajador de prensa de fuertes convicciones políticas y gremiales. Quedan como testimonio y estela de su proficua labor imborrables recuerdos.
Lamentablemente la muerte truncó su ilusión de publicar otro libro que estaba redactando con importantes revelaciones y otros sueños y proyectos que tenía en su última carpeta de trabajo.

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