(Por Héctor “Coco” Colás(*).- El comandante militar del Fuerte del Carmen Julián Murga, comisiona al capitán Mariano Bejarano para dejar oficialmente inaugurado el 16 de diciembre de 1862 un Fortín foseado, que recibió el nombre del entonces Presidente de la Nación, general Bartolomé Mitre, en el lugar previamente explorado.
La parcela tenía 16 leguas de extensión y estaba ubicada en la margen norte del río Negro, dentro de una hermosa rinconada que ofrecía exuberante pastoreo y grandes posibilidades para todo tipo de cultivos en el paraje conocido como Potrero de Antonino. La dotación que participó de esta iniciativa castrense estaba integrada por 30 soldados, incluidos sus respectivos oficiales, y veinte presidiarios. Se construyeron cuatro piezas para la guardia, un corral grande de palo a pique y una asta de bandera con su driza correspondiente. Las habitaciones fueron realizadas de estera de junco.
No había transcurrido un mes de su fundación, cuando se produjo en el Fuerte una sublevación. El cabecilla fue el presidiario Julián Fleite. En la refriega el alférez Adolfo Gazzano fue gravemente herido de dos balazos en el pecho. En su desesperación el joven se arrojó al río con la intención de alcanzar la orilla opuesta, pero sus fuerzas flaquearon en el centro del curso y murió ahogado.
El alférez Gazzano, uno de los primeros muertos por la patria de la Comarca, tenía 22 años y se había casado un mes atrás con Isaura Olivares, hija de una conocida familia maragata.
En el año 1881, el comandante militar del Fuerte del Carmen, Conrado Villegas por decreto rebautiza al fortín con el nombre de Coronel Pringles, en homenaje a Juan Pascual Pringles, militar argentino que participó en la guerra de la independencia y en las luchas internas de nuestro país.
El paraje desde su fundación y durante 19 años fue conocido como Guardia Mitre. La denominación impuesta de Coronel Pringles se extendió por 65 años. Pero en diciembre de 1946 el primer gobierno constitucional conducido por Juan Domingo Perón repone por decreto el histórico nombre del lugar: Guardia Mitre, denominación que mantiene en los últimos 74 años.
El canal conocido como “de los sanjuaninos” fue la primera experiencia de riego implementada en el Territorio Nacional de Río Negro. En su libro “El riego en la provincia de Río Negro”, el ingeniero Osvaldo Casamiquela señala que fue el primer canal de riego construido en la provincia por la firma colonizadora y comercial Aguirre y Murga, radicada en Patagones. Su finalidad era regar las tierras del Valle de Pringles (hoy Guardia Mitre). Los ejecutores de las obras fueron 40 familias sanjuaninas.
Los trabajos se iniciaron en el año 1865. El canal tenía una extensión de 50 kilómetros de un angosto valle al pie de la barda norte. Su trazado unía -por razones económicas y menor esfuerzo- diversas lagunas, aprovechando también zanjones para descargar en las tierras del campo de China Muerta, luego de cruzar por el sur del pueblo de Guardia Mitre.
La precariedad de su construcción, particularmente la bocatoma, sobre un río sin control que a veces era muy caudaloso y en otras ocasiones sufría fuertes estiajes con un caudal mínimo, provocó destrucciones en las obras y también en los cultivos. Todo era afectado por las fuertes inundaciones o la falta de agua. Luego de cuatro años la colonia dejó de producir, al igual que otro grupo de pobladores galeses venidos del Chubut que se instaló en el medio en el año 1867. La idea original de colonizar el lugar con familias alemanas también fracasó. Los esperados colonos nunca llegaron.
Los historiadores maragatos Jorge Bustos y Leonardo A. Dam, en un trabajo de investigación (**) señalan que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Marcelino Ugarte (1902-1906) en su discurso de asunción, anunció como único proyecto de obra pública para su gestión: “irrigar alrededor de 400.000 hectáreas en el Partido de Patagones”.
El mandatario planificaba “la creación de un polo de desarrollo en el extremo sur provincial, “capaz de albergar hasta cuatro millones de habitantes.
autorizaba a realizar obras en el Territorio de Río Negro y “expropiar la tierra necesaria en terrenos de propiedad particular para la construcción de un canal alimentador que se iniciaba en Negro Muerto (Río Negro) y recorría 130 kilómetros antes de entrar en suelo bonaerense y regar 166.666 hectáreas de tierras fiscales.
En el año 1904, con el apoyo del presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta, el Congreso Nacional dictó la Ley 4291, autorizando la “derivación del río Negro de la cantidad de agua necesaria para regar 400.000 hectáreas en Patagones”. Además, autorizaba a la provincia a “realizar obras en el Territorio Nacional de Río Negro” y además a “expropiar la tierra necesaria en terrenos de propiedad privada” para la construcción del canal alimentador con un recorrido estimado de 160 kilómetros.
Para desarrollar este ambicioso proyecto Ugarte contrato en 1906, a un joven y talentoso ingeniero civil y arquitecto, recibido con medalla de oro en la Universidad de Buenos Aires, llamado Carlos María Wauters.

El proyecto final fue presentado en 1909. Se determinó un lote regable de 375.000 hectáreas, de las cuales 230.000 eran fiscales y 145.000 de particulares.
Cuando cumplía su segundo mandato, iniciado en 1914 y que culminaba en 1918 como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Ugarte, fue derrocado por una intervención federal dispuesta por el presidente Hipólito Yrigoyen en 1917. Cuando el gran emprendimiento de desarrollo necesitaba el impulso del gobierno nacional para su construcción, el interventor radical en Buenos Aires lo retiro de la agenda de obras públicas en la provincia.
Pasaron más de 50 años, cuando el primer gobernador constitucional de Río Negro, Mario José Franco abrió una licitación para estudiar el proyecto de regadío Patagones Guardia Mitre. En la investigación los historiadores maragatos recuerdan que el “gobernador justicialista de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain y el intendente radical de Patagones, Néstor Ezcurra, apoyaron la reactivación del viejo proyecto y firmaron un convenio entre las provincias”.
Esa iniciativa justicialista “causó conmoción entre los rionegrinos al recordar que, en 1951, como parte del Primer Plan Quinquenal, se iniciaron las obras de regadío de los valles de Viedma, General Conesa y Choele Choel”. Producida la muerte de Juan Domingo Perón y el difícil gobierno de Isabel Martínez de Perón, se produce el genocida golpe de Estado de marzo de 1976. Los proyectos de regadío desaparecieron por décadas de la escena estatal.
La investigación de Bustos y Dan, señala que, en el año 2008, los gobernadores de Buenos Aires, el justicialista, Daniel Scioli y de Río Negro, el radical, Miguel Saiz, firmaron un acta-acuerdo para concretar “trabajos de investigación y actualización para el aprovechamiento integral del tramo inferior del río Negro, para beneficio de las dos provincias”. Scioli, prometió que, si el Justicialismo ganaba las próximas elecciones presidenciales, el proyecto Guardia Mitre-Patagones, sería una realidad. Al concluir el mandato el Gobernador Scioli y perder las elecciones presidenciales, el emprendimiento fue retirado de la agenda del presidente Mauricio Macri y de la Gobernadora, María Eugenia Vidal.
La incomunicación que actualmente padece la localidad de Guardia Mitre es un problema ancestral que todos los Intendentes de Guardia Mitre, en solidad, siempre han reclamado a los gobiernos provinciales y nacionales.
A poco tiempo de su fundación, el teniente Cornelio Mercado tenía a su cargo la construcción de una balsa destinada a unir ambas márgenes del río Negro y acercar a los chacareros y estancieros del sur y del norte. Era un elemento indispensable para la zona y un paso más en el largo y tortuoso camino de la civilización patagónica.
Pasaron 158 años, los reclamos siguen, pero nadie escucha el clamoroso pedido de una comunidad apenada por dos grandes frustraciones, el regadío Patagones-Guardia Mitre y el puente sobre el río Negro.

Viedma, diciembre 2020
(*) Periodista de Viedma
(**) “Proceso de desarrollo territorial y agrario del Partido de Patagones 1880-1960”, dirigido por la Dra. Martha Ruffini de la Universidad de Quilmes.

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