La encuesta que realiza mensualmente la Unión de Inquilinos Rionegrinos arrojó números contundentes: el promedio de deuda es de 100 mil pesos por familia, el 80% debe servicios, y el 62,7% no podrá pagar completo el mes de diciembre. Todo ello, con un escenario económico complejo, y con la finalización del Decreto 766 el próximo 31 de enero.

“Con los principales motores de la economía paralizados, la situación de los inquilinos e inquilinas es cada vez peor, porque siguen creciendo las deudas en alquileres y servicios, y estamos próximos a la finalización del Decreto 766”, señaló Roberto Díaz, quien además señaló que tienen una propuesta para el Gobierno Nacional confeccionada por un conjunto de organizaciones de inquilinos e inquilinas, sindicatos, legisladores, intendentes del país, para que se avance en un “Fondo Nacional de Alquileres” para desendeudar a las familias que no pudieron generar ingresos. El mismo debería ser ejecutado por las provincias.

“Además estamos convencidos que las inmobiliarias y los propietarios van a estar de acuerdo, porque esa va a ser probablemente la única forma en que se puedan pagar las deudas generadas”, aseveró.

La encuesta del mes de diciembre, arrojó datos terribles para la Rio Negro: el 53, 3% de los inquilinos e inquilinas deben entre 50 mil y 250 mil pesos de alquiler en lo que va de la Pandemia. El 80%, adeuda de un mes de alquiler, hasta seis meses o más. Y sin el IFE o las ayudas del Estado, se ha disparado la cantidad de familias que no podrán pagar este mes: el 62,7%.

En el informe, se señala que el 53% tiene el mismo ingreso que los meses anteriores, y 41,5% gana menos. El problema, es que casi todos los rubros de la economía han aumentado, incluso los alquileres, cuestión que debe llevar a pesar a las autoridades nacionales y provinciales en regular de alguna forma el precio de los nuevos contratos para vivienda permanente.

“No hay salario que aguante con estos índices, y sin regulaciones” afirmó Diaz, quien remarc´que todos los aumentos planificados por los gobiernos, quedan licuados por la suba de precios, principalmente alquiler, combustibles y alimentos.

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