Decía Sara Bernard que “el artista es esclavo de la emoción”.
Después del acto desarrollado en la plaza del Fundador de Viedma en homenaje a enfermeras y enfermeros, bien puede arguirse que los concurrentes fueron esclavos de la emoción.
Es que se vivieron minutos de profundo reconocimiento y valorización.
Desde las palabras de Claudia, enfermera del hospital Zatti, que no fue ni queja ni llanto sino más bien propuestas serías y concretas y humildad ante lo expuesto.
“No somos héroes. Somos trabajadores de carne y hueso que hemos perdido familiares y compañeras de trabajo en esta excepcionalidad mundial”, se escuchó.

Rosbacio, el renunciado director del nosocomio, emocionó aún más al recordar sus 4 años, 8 meses y 20 días al frente del hospital.

Y Pedro Pesatti que, lejos de chataduras políticas, regaló un exacto parangón entre Zatti, cual enfermero Santo de la Patagonia, con ellas y ellos, los verdaderos soldados de la primer trinchera en esta lucha.

- Publicidad -