Víctor Basterra, el obrero gráfico que desnudó el horror de la ESMA, falleció este 7 de noviembre en la ciudad de La Plata.
En la década de 1970 fue militante de la agrupación Peronismo de Base.
El 10 de agosto de 1979 fue secuestrado junto con su ex esposa y su hija recién nacida y conducido a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) donde permaneció detenido-desaparecido hasta diciembre de 1983, cuando asumió el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, aunque permaneció vigilado y controlado hasta agosto de 1984.
Basterra fue uno de los testigos que declararon en el histórico Juicio a las Juntas donde presentó las fotos que tomó clandestinamente dentro de la ESMA.
Desde entonces el testimonio de Basterra ha sido importante en varias causas para individualizar represores.
Víctor Basterra tomó relevancia por haber sacado una serie de fotos de detenidos-desaparecidos y represores durante su cautiverio dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada.

Durante su detención en la ESMA Basterra debió realizar tareas de falsificación de documentos de identidad que luego eran utilizados por las Fuerzas Armadas en acciones ilegales. Para ello debía sacar fotografías.
Basterra entonces comenzó a sacar fotografías de detenidos-desaparecidos y represores y a ocultarlas en las cajas de papel fotosensible.
En los últimos años de la dictadura, Basterra estuvo sometido a un régimen de libertad vigilada que aprovechó para sacar las fotos de la ESMA y ocultarlas en su casa.
Quien esto escribe tuvo el inmenso honor de compartir junto a Oscar Meylán y Víctor Carlovich una memorable charla de casi dos horas gracias al atraso de un micro de larga distancia que Basterra debía tomar de regreso luego de brindar una preclara exposición sobre su historia en Viedma.
Este medio saluda al compañero y al corajudo negro con un simple “Hasta la Victoria, siempre!!”

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