Una recorrida de este medio por algunas de las principales golosinerías y kioskos de la capital rionegrina permite advertir una especie de “boom” (considerando las desventajas de la Pandemia) a partir de una moda impuesta desde la aparición de internet, redes sociales y virtualidad.

Es que los festejos por “el Día de Brujas” en la Argentina era sólo una imágen de series o películas norrteaméricanas, pero desde principios del siglo XX el mundo conoce muy bien aquello de “transculturización” y cómo se imponen modas para fines económicos e ideológicos.

Más allá de interperetaciones polpíticas, lo cierto es que calabazas, velas y risas tétricas llegaron para quedarse también en estas latitudes.

“Yo la verdad que no dimensionaba este fenómeno. Pero desde que trabajo en este lugar hace tres años entiendo perfectamente lo que pasa”, indicó a EL TENDAL una vendedora de una golosinería, negocios también impuestos en los últimos tiempos.

Otro kioskero, clásica esquina viedmense, aseguró que “es tan así que desde hace por lo menos 5 años recibimos envases con forma de calabazas, cabezas de brujas y otros llenos de golosinas que distribuyen las más grandes empresas, como ARCOR o GEORGALOS”.

En todos los casos admitieron “un muy buen nivel de ventas”, aún en Pandemia.
Es que en un país donde antes los niños encendían fogatas en las noches de San Juan, hoy tocan timbres para pedir “dulce o truco”, vestidos de fantasmas.

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