Ante la incertidumbre generada por la posible llegada de un cuarto Ingreso Familiar de Emergencia (IFE 4), el secretario adjunto nacional de ATE, Rodolfo Aguiar, reclamó que “se ponga fin a todas las especulaciones y se garantice el cuarto pago” del programa que busca ayudar a los sectores más golpeados por la pandemia.

“La Argentina no está preparada para dejar de recibir esta ayuda y además se debe pensar de manera responsable que la misma se debe transformar en un salario universal”, indicó el dirigente. Hasta el momento, 9 millones de personas cobraron este beneficio, de los cuales el 61% (5,6 millones) son desocupados o trabajadores informales y aún no se confirmó su continuidad para los últimos meses del año.

Aguiar señaló que “se debe pensar en una renta básica destinada al mismo universo de personas y cuyo monto sea por lo menos el del nuevo salario mínimo, vital y móvil”, considerando que “aunque sea insuficiente, permitiría a millones de hogares salir de la pobreza y la indigencia”. El Gobierno ya oficializó una actualización del ingreso mínimo que pasará a ser de $21.600 en marzo.

“Tenemos que superar este tipo de medidas que significan un paliativo o tienen un efecto mitigante frente a aquellos sectores que vieron disminuir o desaparecer sus ingresos por incidencia de la pandemia, y estructurar políticas de ingresos reales que contribuyan a reactivar la economía y ponerle fin a los problemas estructurales de nuestro país como son la pobreza y la desigualdad”, explicó el sindicalista. Según el Indec, con un aumento del 3,8% en la canasta básica, una familia tipo necesitó de $47.216 en septiembre para superar la línea de pobreza.

Paralelamente, el adjunto de ATE insistió en exigir un impuesto a las grandes riquezas de carácter permanente: “Por supuesto que tenemos que promover la inclusión laboral y la contraprestación de los beneficiarios de distintos programas, pero para ello resulta necesario producir transformaciones profundas en un sistema impositivo actualmente regresivo y empezar por aprobar el tributo sobre las grandes fortunas”.

Aguiar resaltó que “este gobierno heredó una Argentina empobrecida y con una deuda externa ilegítima e inmoral”, pero sostuvo que “la crisis existirá un largo tiempo y no creemos que la podamos superar si los interlocutores son sólo la UIA y la CGT”.

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