Definitivamente, el virus que acosa al mundo se ensañó con la comarca Patagones Viedma.
Al sumarse en las últimas horas un nuevo fallecido en tierras maragatas, no hay en la larga historia del valle inferior del río Negro un registro de tantas muertes por el mismo motivo.
Ni siquiera mueren tantas personas en ambas ciudades por accidente de tránsito en un año, por ejemplo.
En la capital rionegrina son 26 las familias que lloran a una perdida y ya son 14 en Carmen de Patagones.
40 padres o madres que dejaron hijos y nietos.
40 hijas o hijos que suman dolor a esposas o esposos.
Sin embargo, parece importar muy poco.
Ya circula en redes y wassapp la invitación de quienes volverán a reunirse el sábado por la noche, bebidas y música de por medio, bajo el puente nuevo de Viedma.
Allí están los que salen, se juntan, sin siquiera barbijos o alcohol en gel pavoneándose frente a un virus que el mundo aún no puede controlar.
619 casos en Viedma.
35 en Patagones.
Recordemos que esa “curva de contagios se dio básicamente desde el 1 de agosto en adelante.
Si, en dos meses se colapsó el sistema de salud según la prestigiosa y respetada doctora Fedorco.
En materia de crítica, llama la atención por qué en Río Negro no se acondicionaron salones o estadios deportivos cerrados para armar hospitales de campaña como en casi todos los distritos del país.
A eso deberían responder las autoridades.
En el resto, la respuesta está en las obligaciones de ciudadanos
Y sólo de todos nosotros depende.

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