(FUENTE: Ambito Financiero/ Gobierno de Alemania)En muchas zonas rurales de Estados Unidos, las plantas procesadoras de carne han sido la principal fuente de infección. La situación se repite en Europa. En la Comarca ¿ FRIDEVI hace lo que quiere también con el Coronavirus, con el ojo ciego de Salud Pública, SENASA y Secretaría de Trabajo?
Las plantas procesadoras de carne de todo el mundo se están convirtiendo en focos de infección de coronavirus, como demuestra el brote en una fábrica de Alemania, que llevó a Guetersloh (ciudad germana de unos 100 mil habitantes como Patagones-Viedma) a convertirse en la primera zona de ese país a la que se ordenó volver a fase 1.
Más de 1.500 trabajadores de la planta de Guetersloh dieron positivo en las pruebas del virus que causa la enfermedad COVID-19, además ha habido rebrotes en plantas de carne roja y pollo de Reino Unido.
La industria cárnica es particularmente susceptible a las infecciones por coronavirus debido a la naturaleza del trabajo: de un intenso carácter físico, se realiza en interiores con una gran proximidad entre los trabajadores.
“Sus entornos de trabajo -líneas de procesamiento y otras áreas en plantas muy concurridas donde tienen un contacto estrecho con sus compañeros de trabajo y supervisores- pueden contribuir sustancialmente a su exposición”, advierten los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) sobre los trabajadores del sector cárnico.
Los CDC mantienen una serie de recomendaciones para las plantas, que incluye medidas para mantener a los trabajadores separados, con el escalonamiento de las horas de llegada y los descansos, el suministro a los trabajadores de mascarillas y desinfectante para las manos y la desinfección de las herramientas. Recomienda a las fábricas tomar la temperatura de los trabajadores a su llegada y enviar a casa a los que tengan fiebre.
Las condiciones en las fábricas en sí no son el único problema.
Los trabajadores de la industria cárnica a menudo comparten el transporte y la vivienda una vez que terminan sus turnos.
“Algunas de estas plantas tienen alojamientos en el mismo lugar o en las cercanías donde hay varias personas en cada dormitorio, desde donde pueden ser transportadas en un autobús al lugar de trabajo, por lo que estarán juntos en un espacio interior durante todo el día”, dijo Michael Head, experto en salud mundial de la Universidad de Southampton, en Inglaterra.
En Estados Unidos, a finales de mayo, el sindicato de trabajadores UFCW estimó que al menos 44 empleados de distintos centros de envasado de carne habían muerto a causa de la COVID-19, y que al menos 30 plantas cárnicas tuvieron que cerrar temporalmente.
La comarca está a merced de un monopolio que, además de obligar a pagar la carne más cara del país, pone en jaque su salud ante la Pandemia.
Trabajadores y familiares aseguran ser víctimas de “aprietes” (ver testimonio de Alejandro en este medio) por parte de FRIDEVI, obligándolos a ir a trabajar.
Es más, se afirma (está grabado por si alguna autoridad de Salud se digna a interceder) que les pide a los trabajdores que lleven certificados de salud cuando su obligación como empresa según el Decreto presidencial 426 es informar a Salud Pública para que ésta informe a SENASA que debe inmediatamente cerrar temporalmente la planta.
Los trabajadores, Sindicato y familiares aseguran que ni Salud Pública ni la secretaría de Trabajo provincial atienden sus reclamos.
Algún día quizás se sepa que el virus que por tres meses no estuvo en Viedma, comenzó a circular no por una serie de privados de libertad sino por una cárcel aún peor ubicada en el kilómetro 5 de la ruta provincial número 1.
(ACLARACIÓN: la nota de Ambito Financiero es del 20 de Junio pasado. Nunca fue desmentida. Los dichos de los trabajadores de FRIDEVI, tampoco)

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