Viedma. Barrio Belgrano. El cartel, en prolijo corte, asoma en un container contratado para volcar escombros de una obra particular.
La falta de apego a las normas y las inconductas ajenas cansaron al hombre.
La frase es elocuente.
Tanto que no ahorra en recordar a una madre.
Un simple hecho cotidiano nos interroga como sociedad.
Estamos preparados para vivir en comunidad?
Podemos pretender, por ejemplo, tener en el GIRSU el privilegio de ser una de las once locaciones de proyectos de similar envergadura en el país?
Sabremos separar sólidos de orgánicos si no somos capaces de respetar siquiera un contenedor vecino?
Menuda tarea les espera a los gobiernos.
A veces parecemos ingobernables.

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