Errol Flynn, la bella más bella de Ava Gardner, Orson Welles, Tyrone Power, José Marìa Guido, Arturo Frondizi, Florencio Molina Ocampo, Fernando Lamas, Diana Maggi.
Piazzola, Duhalde, Galtieri y hasta hay quien dice que también el héroe norteamericano de la Segunda Guerra y presidente de EEUU, Dwight Eisenhower, pasaron por esa calle de tierra que cruza todo el pueblo.
Apellidos de gente mundialmente conocida que pudieron cruzar mirandas con los Faaz, los Valcarcel, los Vicuña, los Llambay.
Es que este 8 de septiembre cumple 98 años José B. Casás, muy pequeña localidad del partido de Patagones y paso obligado por tierra a la más famosa Bahía San Blas.
Cuentan que uno de los Wassermann, el “Buby”, el más mediático y romántico de todos, un “play boy” típico de los años 30 al 50, fue quien los invitó a muchos de ellos.
Miembro de la acaudalada familia que fundó la Estancia que lleva su nombre en el “Paraíso de Pescadores” e industrial poderoso del papel -siempre tan clave para los diarios y revistas- le permitió a “Buby” vivir una vida lujosa y llena de aventuras.
Es famoso en el saber popular el festejo de uno de sus cumpleaños, aprovechando sus contactos en los ferrocarriles ingleses para usar los galpones de la Estación de J.B Casás, donde la cerveza “corría por las canaletas del galpón”
Allí arribaron en charter especial sobre ruedas de hierro Errol Flynn, Ava Gardner, Orson Wells y Tyrone Power como invitados especiales.

(Tyron Power estuvo conocio J. B. Casas y festejó de lo lindo)
La presencia de esas figuras de Hollywood se debía a que, precisamente, otra de las actividades de “Buby” fue incursionar en la industria del cine.
Es más, Fernando Lamas y Diana Maggi llegan para filmar en San Blas “Frontera Sur”, producida por el magnate sanblaseño y de escasa repercusión.
Por esa calle única desfilaron obreros y changarines y grandes capitales allá por 1926 en los años de esplendor de Cásas.
Los Weingartner, los Natucci, los Ilgner, los Swindt, los Stempelet y hasta la abuela materna del ex gobernador rionegrino Alberto Weretilneck se criaron allí, yendo a su única escuela y compartiendo polcas y pasodobles en alguna fiesta popular.
Por esa gente linda, dueñas de un humor y espíritu especial, se detienen aún hoy los ocasionales visitantes a probar un chorizo de campo o algún escabeche.

Aunque pequeño, el pueblo ordenado en un loteo por parcelas de lo que era la estancia “La Salada” , asume su propia historia y guarda con orgullo en retinas genealógicas haber visto llegar a -quizás- la mujer más bella de todos los tiempos: Ava Livinia Gardner.
Y no es poco…

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