Fue el 22 de agosto de 1951 y constituye la efeméride más importante de la rica liturgia peronista junto al 17 de octubre de 1945.
Nadie, ni el aristocrático partido “in-conducido”, ni el Bloque de Legisladores provinciales ni la oscura Unidad Básica de calle Buenos Aires de Viedma se dignaron siquiera a emitir un comunicado sobre lo que fue “el renunciamiento” de Evita a la vicepresidencia..
A la redacción de EL TENDAL sólo llegó la mención del dirigente Raúl Martínez, legislador mandato cumplido y titular de la Unidad Básica “17 de Noviembre”.
El resto, “mutis por el foro”.
Rápidos para llenarse la boca hace pocos días ante la inauguración del Instituto Patria en la capital rionegrina (“a ver si se entera Cristina y nos deja afuera”), hoy nadie dispuso de unos minutos de su sábado para homenajear al gesto político más profundo de la historia argentina, en la concentración obrera más numerosa en la historia de latinoamerica.
Ni siquiera aquellos que tiene cierta “formación académica” pero evidencian que saben de tierra y barro sólo cuando meten sus 4×4 en el camino de sus chacras en IDEVI.
Y no lo hicieron por dos motivos sustanciales:
Primero, se trata de un “renunciamiento” y si a algo se acostumbró la cúpula esclerosada del peronismo local es a no renunciar a nada: sueldos, cargos, viáticos, todo queda en sus bolsillos.
Qué pueden decirle a las y los peronistas rionegrinos aquellos que sólo se miran su ombligo y el mayor contacto con el pueblo es cuando una empleada doméstica les hace juicio porque pagan mal y en negro?
Qué puede decir aquel que viene del Frente Grande (como Weretilneck y López. Por eso repetirá la banca?), hoy un becado eterno del peronismo, si ni la marcha sabe cantar?
O ese otro, un gorila confeso que apoyó el paro del campo en el 2008 y no disimula su orígen en el Pacto Autonomista Liberal de Corrientes?
O la legisladora cuya única militancia conocida es haberle servido el café a Parrilli durante siete años?
Qué renunciamiento podrá esgrimir un bloque de legisladores completo que tiene entre sus filas a un pícaro que cobra como accidente de trabajo ir a un acto partidario y se hacía pagar el celular por los humildes vecinos de Sierra Colorada como Alejandro Marinao?
Y en eso se explica la segunda razón por la cual no escriben dos líneas sobre lo que significa el 22 de agosto: fue un gesto de una mujer, Evita, y la misoginia de estos inescrupulosos/as es tan evidente como cara, porque cobrar por el peronismo y cobran muy bien.
Además de malos, poco leídos, repetidores de proyectos y muy amordazados por sus turbios acuerdos.
El resto, está más en las manos de JSRN que en el PJ.
Como la clave Delegación de Trabajo nacional en la capital rionegrina, que la “condución” del PJ dejó que quede para el partido “verde” provincial y no para un o una peronista.
Así, un 22 de agosto pasa tan desapercibido como la propia historia política de los “compañeros de ruta”.
Algo que no sería muy importante si no se apropiaran ellos de los sueños y deseos de miles de rionegrinas y rionegrinos.
Como la propia Evita dijo, tronará el escarmiento.
Aunque a ellos y ellas, poco les importa.
Como el 22 de agosto…

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