El título marca interrogación, aunque denota certeza.
Resulta a todas luces inverosímil que la capital rionegrina, una de las primeras ciudades del interior del país en declarar un caso de COVID-19, no hay registrado un solo enfermo más.
Lo ocurrido con una docente de establecimiento privado que regresó del viejo continente allá en los albores de la presencia del virus en la Argentina, parece tan lejano como increíble que no hay habido más contagios.
La docente infectada vía España, no contagió a nadie a pesar de la evidente circulación pandémica.
Lo de Carmen de Patagones es aún más increíble.
Una mujer llega luego de un fuerte golpe en su casa en Stroeder al Hospital Pedro Ecay maragato. Fallece y las pruebas dan psositivo de COVID 19
No hay contagios a pesar de ser un hospital el sitio de mayor reproducción en la experiencia que el mundo tiene del desconocido virus.
A Viedma y a Patagones, entendiendo a ambas ciudades como un conglomerado, llegan viajeros de uno y otro lado.
Funcionarios rionegrinos que van y vienen por la provincia considerada junto a Chaco y Córdoba los tres sitios de mayor reproducción viral fuera del AMBA.
Chóferes, colaboradores, secretarias.
Un circuito interminable de personas que se ven, se cruzan, se saludan y comparten espacios y vínculos.
La postal del domingo 19 de julio en la costanera viedmense fue contundente: miles de vecinas y vecinos, adolescentes y niños, adultos y adultos mayores paseando sin barbijos, sin respetar distancias, sin mayores recaudos.
Es definitivamente insólito que sólo hayan sido dos casos en la Comarca.
Uno, lamentablemente, con el peor resultado.
Volviendo al título de esta columna, denota certeza en la fe.
Una simple visita al mausoleo de Artémides Zatti permite leer el libro de pedidos, oraciones y agradecimientos.
Allí, viedmenses de todo sexo, edad y procedencia han dejado plasmado la súplica al beato para que nos cuide en salud.
Pueden leerse incluso sentidos renglones escritos por el intendente Pesatti.
El Papa Francisco es un reconocido devoto del “Enfermero Santo de la Patagonia”.
Se esperaba que en este otoño del 2021 el bonachón italiano afincado en Viedma fuera elevado a santo bajo la impronta de un pontífice devoto.
Para que ello ocurra deben comprobarse los siguientes pasos:
Postulación: se presenta y da a conocer la intención de elevar a la santidad a esa persona, y se recaban datos biográficos y testimonios.
La persona es declarada «sierva de Dios».
La persona es declarada «venerable».
Beatificación: la persona es declarada «beata» si se prueba la existencia de un milagro debido a su intervención.
Canonización: la persona es declarada «santa» cuando puede atribuírsele un segundo milagro.
Con Zatti sólo resta el último paso.
Un milagro ya está probado, el segundo, quizás, está en curso.

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