Desde las Comunidades de consumidorxs Alimenta y Brota, a través de las cuales familias de la comarca Viedma-Patagones se organizaron para apoyar la transición agroecológica, manifestaron su “preocupación por el aumento del cultivo de cebolla convencional en el IDEVI, y proponemos la profundización de la agroecología en nuestra zona”.
“Este año se cultivaron en el IDEVI unas 2300 hectáreas de cebolla “convencional” y se preveé que en el 2021 se sumen 1000 hectáreas más. La expectativa es que la superficie siga aumentando, por el traslado de productores del valle del río Colorado, dada su crisis hídrica.
Sabemos que es un tema complejo y que mucha gente vive de la cebolla en nuestra zona. Pero también sabemos que el monocultivo de cebolla agota los suelos, es dependiente de agroquímicos que se compran a precio dólar y dañan la salud. Por otra parte, su valor depende de los avatares del mercado brasilero, y con su exportación estamos exportando agua y nutrientes. También encarece el valor de arrendamiento de la tierra, que se hace poco accesible a otrxs productorxs. Entonces, nos preguntamos ¿qué cantidad de cebolla está bien hacer? ¿cómo se debería producir? ¿quiénes la deberían trabajar y en qué condiciones? ¿cómo es hoy?.
Al mismo tiempo, avanza en la zona la transición hacia la agroecología. El Colectivo Agroecológico del río Negro, compuesto por familias agricultoras, organizaciones de consumidorxs e instituciones, está realizando procesos de transición agroecológica en el IDEVI y Carmen de Patagones. En el año 2017, fueron 5 las familias productoras que apostaron por este camino, ahora son 18 familias. Paralelamente, son cada vez más lxs consumidorxs que eligen agroecológico y se involucran de múltiples maneras. Esta experiencia, así como las miles que florecen en distintas geografías, demuestran que la transición agroecológica es posible y necesaria”.
“Dónde crecerán las frutillas, los tomates, las sandías y los ajos que vamos a comer es un asunto de todxs. De esto se trata la soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a una alimentación saludable y nutritiva, y a decidir su propio sistema agroalimentario, poniendo la protección de la naturaleza y la vida de las personas por encima de las presiones de los mercados.
Creemos que es necesario y posible proyectar alternativas. Imaginamos un IDEVI diversificado que genere alimentos agroecológicos para la comarca y la región, desarrollando la economía local, en un ambiente sano, con equidad social. Por eso, consideramos imprescindible la discusión acerca del modelo que queremos para nuestra zona rural, con la participación de organizaciones sociales, cooperativas de productorxs, grupos de consumidorxs e instituciones”.

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