La Ley que da marco legal al IPROSS como obra social de los rionegrinos establece la constitución y funcionamiento de una Junta de Administración que a su vez está integrada por representantes del gobierno y de los trabajadores, denominados “vocales”.
Uno de esos “vocales” es el secretario general del gremio legislativo, Alejandro Gatica, tal lo informa la crónica periodística de hace exactamente un año cuando se eligieron los representantes.
“ATE que propuso las tres vocalías para su gremio, la UnTER y el otro lugar para Viales y APEL, en forma rotativa, un año y medio cada uno. En cambio, UPCN mocionó un reparto entre su organización, ATE y APEL (SIC, Diario Río Negro, 19 de junio 2019).
Es decir que, aunque la página oficial del IPROSS llamativamente no lo muestra a Gatica, el todavía secretario general de APEL es miembro de la Junta de Administración del IPROSS.
Es más, ya en otro años lo había ejercido e incluso fue famoso su reclamo por 150000 pesos (unos cien mil dólares de entonces) por pago adeudados por ese “servicio.
Ahora bien, desde que se inició la causa APEL, esa que tiene tan encorsetado al lider sindical, Gatica no pudo ocupar ni siquiera un segundo ese cargo.
En su articulado la ley señala que “No podrán ser miembros de la Junta de Administración, los concursados civilmente y los fallidos o con procesos pendientes de quiebras o concursos;los que no sean ciudadanos argentinos; los procesados por delitos dolosos, hasta que obtengan sobreseimiento definitivo; los condenados por delitos dolosos o contra la administración pública; los inhabilitados para actuar como directo res de banco; los que hayan sido exonerados o cesanteados en la función pública y los sancionados por el Instituto por faltas graves, con resolución firme.
Gatica está en pleno proceso por un delito doloso contra la administración y no ha sido sobreseído.
No tendría que ocupar ese cargo ni para la foto.
Quizás ese detalle legal explique por qué Gatica no figura en la página oficial del IPROSS tal cual ilustramos en esta crónica.
Se dice incluso que rara vez se lo ve a Gatica en las reuniones. Tampoco se puede saber si-como reclamó en la justicia en el 2011- cobra en la actualidad por esa función.
Como se sabe, el IPROSS funciona donde otrora se erigía un famoso trinquete y frontón de pelota a paleta y si algo se teme en la función pública es “el rebote”.