Desde la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado de la Comarca se emitió una profunda reflexión al cumplirse en estos días un nuevo aniversario del crimen de Atahualpa Martínez Vinaya
“La impunidad hace mella. La impunidad duele. La impunidad es siempre para los que menos tienen. La impunidad revuelve una y otra vez la injusticia.
La impunidad corrompe y carcome. La impunidad no deja dormir a los que la padecen. La impunidad enferma. La impunidad mata y vuelve a matar. La impunidad nos hace una sociedad incompleta. Nos falta uno, nos falta otra, y la larga alguien más faltará sin que la Ley alcance a los/as responsables.

A 12 años del asesinato de Atahualpa Martinez Vinaya hacemos llegar estas palabras a sus familiares y amigos/as. Somos los vecinos de al lado, en la casona de la memoria, hermanos en desgracia. Así como Julieta aprendió de MADRES Y ABUELAS, nosotres aprendemos y aprendimos de Ella, que el amor no prescribe y que, como expresa la comisión Atahualpa, ¡ justicia para el pueblo!
Julieta te queremos y extrañamos, te decimos que quedamos muchos reclamando por Ata, para que de la mano de la verdad se haga justicia. Para que no se tarde 40 años o quede impune el crimen como tantas veces paso en nuestra historia.

A los y las funcionarios/as judiciales y autoridades policiales cabe preguntarles si hubiesen permitido que se pisotee una escena de un crimen si se hubiese tratado de un hijo/a; si hubiesen sido diletantes al ordenar un procedimiento si se tratase de un asesinato de un amigo/a; si hubiesen instruido mal un allanamiento si involucraba a sus padres o madres; o si todas sus actuaciones en vez de estar orientadas para determinar quién asesino a un pibe de barrio hubiesen sido para un pibe de un barrio de gente con dinero, contactos e influencia. También les preguntamos si sería anuentes para con un colega que no hizo lo que debía hacer para investigar el asesinato de una persona cercana a ustedes. Posiblemente todos hubiesen actuado distinto. Pero no les paso a ellos porque en definitiva es una cuestión de clases sociales. Los que son asesinados son los otros, los débiles, los nadies. Exigimos una justicia para los invisibles y los olvidados, una justicia para todos y cada uno sin distinción.

A los/as funcionarios del Poder Ejecutivo provincial cabe preguntarles hasta cuándo tendremos un sistema de seguridad pública que está lejos de ser democrático y orientado al bienestar de la ciudadanía. Hasta cuando se permitirá el entramado de complicidades entre las fuerzas policiales que deben cuidarnos con las organizaciones criminales que dañan. Hasta cuando se permitirá la multiplicación de casos similares en nuestra provincia. La gran mayoría de los asesinatos impunes en nuestra provincia tienen un denominador común: muertos pobres y complicidades policiales.
Y como sociedad en conjunto cabe preguntarnos ¿a qué nos podemos acostumbrar? ¿Cuál es el límite de lo que podemos tolerar sin reclamar? Toda vez que ese límite se amplia y se hace más extenso, somos en definitiva menos humanos.
Por Atahualpa, por Julieta, por todos nosotros/as: Basta de impunidad!

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