Lo más llamativo en este 7 de junio ha sido no la enorme cantidad de saludos sobre el Día del periodista, sino la repetida frase de “aunque no soy periodista, amo lo que hago”.
Como se sabe, la fecha siempre tiene una muy alta -quizás la más alta de todas- adhesión y la gente saluda al o a la periodista un 7 de junio como seguramanete no saluda el 3 de diciembre a los médicos o el 21 de noviembre a las enfermeras.
Más allá de los nombres, ya que todos tenemos un o una periodista “preferido”, el Día del periodista cosecha tantas salutaciones porque sencillamente a la gente le interesa la Verdad.
La verdad es el bien más preciado de una sociedad, porque sin verdad nada tiene sentido: sin verdad no hay justicia, no hay salud, no hay educación.
Sin verdad la comunidad misma no tiene sentido.
Por ello, amas de casa, ingenieros, camioneros y empresarios nos ufanamos por saludar a los periodistas.
Lo que realmente hacemos es seguir reclamando la Verdad, nuestro principal interés como animales de costumbres.
Ahora bien, desde la estricta profesión, es tiempo de dejar expresada también la visión de los tiempos que corren
Duele leer en redes sociales o escuchar en radios que “yo no soy periodista, pero amo lo que hago”
La única respuesta que cabe es si usted no es periodista y hace las veces de tal, pues entonces no ama lo que hace.
Usted especula, actúa, usurpa. No es periodismo; es anecdótico
Sucede que, como la ley 12908 (Estatuto del periodista profesional porque aunque no lo reconozcan el periodismo en Argentina es tan profesional como la abogacía o la arquitectura y debe reconocerse,pagarse y respetarse como cualquier otra profesión legal) no la respeta abosultamente nadie y los medios de comunicación no existen en los términos de “patronal- trabajadores” como en cualquier otra actividad económica, la liviandad del sector más las imposiciones del mercado hacen el resto.
Es mentira que se ejerce el periodismo sin capacitarse porque no se pudo estudiar.
Ello era hace mucho tiempo. Hoy incluso la universidad pública y gratuita en nuestra región dicta la carrera.
Es falsa la dicotomía que “no tengo la culpa de poder trabajar de periodista y otros están desocupados”, toda vez que la única razón que los pone frente a un micrófono es la posibilidad de venta de publicidad, ya que el propietario del medio no paga un centavo por redactores, cronistas o entrevistadores.
En este caso, el día que debería festejarse es el 4 de diciembre, Día del publicista o vendedor de publicidad.
Los riesgos de lo que ello implica, huelgan citarlos aquí, pero sería interesante el próximo 7 de junio pedir la redacción de un suelto, una crónica o una noticia a quien acepte la salutación como periodista.
A no preocuparse, nadie lo hará y es apenas una chanza de mal gusto en este escrito.
Pero basta decir que una nueva categoría de periodista ha nacido en la Comarca y es la desmentida de lo que publica otro periodista sin citar siquiera lo que el periodista ha denunciado.
Así es normal leer o escuchar desde hace un tiempo a funcionarios o responsables de la cosa pública explicando en un micrófono lo que nadie en ese micrófoino contó antes.
Una locura muy peligrosa que anticipa tal vez la extinción del periodismo como lo conocimos históricamente.
Pero ocurre.
Confieso que de chico aprendí a curar el mal de ojo y el hipo.
No soy médico…pero amo lo que hago.
Se lo digo por si quiere dejar en mis manos la próxima extirpación de algún tumor, una operación de cataratas o un simple certificado de buena salud.

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