El más preclaro integrante del plantel político de la Legislatura rionegrina en los últimos 25 años logró frenar una de las mentiras más meteóricas de la historia institucional viedmense.
Ese militante (del que no estoy autorizado a dar su nombre) fue quien descubrió las andanzas de una diputada que solía tener muy buena prensa y fama de ser “la más laburadora”.
El sabiondo en cuestión, en una reunión de Labor Parlamentaria (esa en la que participan presidentes y secretarios de bloques que integran el parlamento y deciden los temarios de cada sesión), la desenmascaró a la famosa:
-“Mirá, yo sé que vos buscas en el archivo los proyectos que no se trataron o quedaron cajoneados. Los acomodas y luego los presentas como creación tuya. Vos seguí cobrando como laburadora pero conmigo no jodas”.
Es que la señora en cuestión se hacía la agrandada y parecía ser la dueña del parlamento, ese que comandaba un radical con el que andaba tan bien.
Hoy, la anécdota recobró actualidad.
Alejandro Marinao, el por años presidente del Bloque peronista y hoy recolector de los favores otorgados al oficialismo, acaba de anunciar la presentación de un proyecto que “husmeó” en los archivos y con desparpajo lo hace original.
El proyecto para crear el Mapa de PyMEs rionegrinas no sólo es una copia ideológica del más puro macrismo (él mismo en los fundamentos cita ley similar aprobada en el 2017 de la era neoliberal), sino que además es un claro ejemplo de lo que aquella otra legisaldora hacía:
Lo rescató del archivo, lo “aggiornó” y lo vuelve a presentar.
Es tan baja su estatura moral, ética y política, que el proyecto había sido presentado por otro integrante del bloque peronista que Marinao mismo se encargó de mandar a archivo cuando detentaba la presidencia del bloque opositor y concurría a esas reuniones de Labor Parlamentaria.
Lisa y llanamente, un sinvergüenza político.
Un caradura de vuelo rasante que suma estos palmarés:
Siendo legislador seguía usando la camioneta del municipio de Sierra Colorada donde había sido intendente.
Siendo legislador se hacía pagar el teléfono con el tesoro de la municipalidad de Sierra Colorada.
Siendo legislador se luxó el codo, lo hizo pasar como accidente de trabajo, y embolsó una millonada de la ART Horizonte.
Ahora, siendo legislador, va al archivo, busca poyectos presentados pos sus compañeros que no fueron tratados y los hace propios.
El ejemplo más claro y concreto de un ruín que ensucia a la sana política.