Emulando a su madre, y con sano criterio, el legislador Facundo Montecino Odarda (Frente de Todos) presentó un proyecto de ley en la Legislatura de Río Negro, en el marco del “Día del Folklorista”, con el propósito de que la enseñanza del folklore sea incluida en las escuelas rionegrinas.
Este proyecto de ley tiene como meta adherir a la ley nacional N° 27535, cuyo objeto es que “los educandos tengan derecho a recibir educación sobre el folklore, como bien cultural nacional, en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional y provincial”.
Además que “se instruya al Consejo Provincial de Educación, Secretaría de Cultura, Ciencia y Tecnología que defina, en consulta con el Consejo Federal de Educación, las pautas de incorporación de contenidos curriculares del folklore al nivel inicial, primario y secundario”.
En los fundamentos del proyecto de ley, Montecino Odarda, expresó a través de las palabras del estudioso Augusto Raúl Cortazar, que el folklore es el alma mater de un pueblo porque representa la música, la danza, las fiestas, las celebraciones y rituales, la literatura en sus múltiples formas (desde los dichos a la poesía), el mito, la leyenda, las artesanías, las expresiones plásticas costumbristas, la gastronomía. Pero también el folklore es “la ciencia que observa, recoge, documenta, describe, clasifica, estudia y compara las manifestaciones de la cultura tradicional del pueblo o sociedad para después de este análisis, realizar síntesis y exponerlas sistemática y metódicamente. Al ser una ciencia, el folklore tiene un método, un esquema de estudio y sus resultados deben exponerse en forma sistemática”.
Ha sido una constante permanente en estos últimos años la lucha por parte de la Academia Nacional de Folklore de la República Argentina para lograr la enseñanza del folclore en todas las instituciones educativas del país, como así también el Instituto de Artes Folklórico IDAF.
Incluir el folklore en la educación formal es una de las formas del rescate de las tradiciones, enriqueciendo culturalmente a alumnos, docentes y toda la comunidad, preservando y difundiendo ese patrimonio ancestral que encierra el genuino saber popular.
El Folklore como materia de estudio en todas las escuelas argentinas permitirá, sin lugar a dudas, reafirmar la identidad nacional y local.