En estos días, en miles de colegios, se presentarán actos escolares con niñitos pintados de negros.
Dirán sus rimas, y los padres sacarán muchas fotos que subirán al face con leyendas del tipo “Qué linda mi princesa” o ” Qué grande estás!”.
Y todo queda ahí..como si se tratara de mostrar qué bonito y distinto era todo antes. Y la foto, claro.
Falta recordar, que en nuestro país, hacia 1810 un tercio de la población era negra.
Africanos y africanas traídos desde el continente vecino, robados o comprados.
Aquí se criaban. Había criaderos de negros.
Como hoy se crían los caniches toy. Bueno, pero eran negros.
Se elegían las mejores negras reproductoras y los mejores padrillos.
Se vendían y comercializaban como objetos, o en el mejor de los casos, animales.
Eran propiedad de sus dueños, blancos, obvio.
Las negras lavanderas, no estaban felices de ser esclavas. Entendés? Los negros aguateros, tampoco. Sufrian abusos de todo tipo. No tenian voz. Su palabra era nada.
Su cuerpo, tampoco.
Urge problematizar. Urge recordar. Urge sacar del olvido.
Nuestra historia fue, y es, una historia de conflictos, de puja de poderes.
Siempre están esos otros, distintos, que valen menos en las cuentas que hacen los poderosos.
Pero los otros existieron, y existen.
Lo que pasa, es que la historia, siempre la cuentan los mismos.

Texto de Carolina Naretti

(La imagen es ilustrativa. Se trata de un esclavo de EEUU, 1863. Las cicatrices son resultado de los azotes.)