Mientras el gobierno nacional hace magia para poder recomponer el destrato salarial y profesional a becarios investigadores, el Consejo Directivo de la Universidad de Del Bello, la de Río Negro, aprobó este martes aumentarle la cuota /aporte que esos becarios hacen a la Obra Social de la Casa de Altos Estudios, OSUNRN.
Ello permitiría recaudar unos 2 millones de pesos al año (cerca de 200 mil pesos mensuales), nada frente a los 17 millones de déficit que tiene OSURN que fue creada hace apenas 11 años (en el 2009)
Como todo lo que hizo Del Bello en la universidad que maneja a su antojo, la Obra Social fue otro de los bastiones “familiares”, obligada a pagar una prepaga carísima, propiedad de la campestre Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Parafraseando a Evita, parece que a Del Bello le encanta “el olor a bosta”, ya que “su” universidad alquila a precios exhorbitantes corrales y galpones de la Sociedad Rural en Viedma.
OSURN comenzó incluso con un pituco alquiler en el microcentro viedmense, a escasas dos cuadras de la costanera,pero hace rato que debió abandonarse ese alquiler.
Los trabajadores enrolados en ADURN, en SIDURN y ATURN se manifestaron en contra del aumento en las cuotas a esos becarios, pero la votación en el Consejo universitario fue a favor de la postura oficial -por unos 8 votos- a pesar de los esfuerzos del consejero legislador, Pablo Barreno.
Del Bello logra con esto hacer responsable del déficit de la obra social a los trabajadores, una posición tan de acuerdo a los neoliberales que el bravucón reginense tanto admira desde sus años en Montevideo y luego en la Fundación Mediterránea de Domingo Cavallo.
Es interesante detenerse en lo hecho por el “Clan” Del Bello tambien en OSURN.
Las Obras Sociales Universitarias funcionan según un esquema de financiamiento solidario (todos los trabajadores aportan un monto, determinado en el art. 8 de la Ley 24.741, al que se suma la contribución patronal por parte de la Universidad Nacional).
La mayoría de las OSU brindan las prestaciones por sí mismas, mientras que unas pocas funcionan bajo el esquema de prestaciones por cápitas (caso en el que se encuadra OSUNRN de la universidad de Del Bello).
La OSUNRN viene funcionando desde su creación en febrero de 2009.
“Su objetivo- se dice en internet aunque no en la página oficial que está caída desde hace tiempo- es el de dar una respuesta colectiva y solidaria, a las necesidades de salud de los trabajadores docentes y no docentes de la UNRN”.
Los miembros actuales del Consejo Directivo de OSUNRN son doce, la mitad de ellos ingresaron por elección directa, mientras que la otra mitad es conformada por decisión del Consejo de Programación y Gestión Estratégica de la UNRN, un ala netamente de Del Bello y familia.
Uno de los aspectos más salientes de por qué se da el déficit en poco tiempo es la adhesión de la obra social a ACA SALUD, una prepaga privada.
Muchos aspiraron siempre a que el IPROSS absorba a los trabajadores, docentes e investigadores de la Universidad, mucho más barata que una prepaga y con excelente cobertura en la provincia que le da sustento a la UNRN, a lo que Del Bello y sus hijos se opusieron terminantemente.
El convenio con ACA SALUD no debe desprenderse del acuerdo por el seguro que obligatoriamente tiene la UNRN.
Esa novela, que oportunamente describimos en la saga “Espejito, Espejito…”, generó uno de los hechos más bochornosos en la corta pero inaúdita historia de la universidad del Emperador.
Ya pagó un contador, procesado en la justicia federal, por el invento de una mesa de dinero.
Un grupo de docentes y estudiantes perseguidos sufrieron un CONINTES propio de Del Bello cuando permitió el ingreso de fuerzas represivas a una universidad por primera vez en la historia argentina.
Ahora es el turno de los becarios del CONICET que deben pagar parte de la fiesta.
No es poco para algo más de una década de vida de una universidad pública.