Los vecinos de la coqueta y -tal vez- más bonita ciudad argentina, Mar del Plata, amanecieron este fin de semana largo con la insólita noticia que un grupo de “empresarios frutícolas rionegrinos” violaron la cuarentena y todo tipo de protocolo y decolaron con un avión privado en la ciudad veraniega por excelencia.
La nota del prestigioso diario La Capital es clara y concisa sobre la falta de respeto a las mínimas cuestiones de convivencia por parte de “estos vivos rionegrinos” que vaya a saber con qué intenciones llegaron a Camet.
Esa soberbia, propia de los que les importa un comino el otro, pudo observarse sin tachaduras en la semana que acaba de finalizar en la capital provincial.
Viedma fue sede de la falta de empatía y la desconsideración de figuras de la política con representación institucional.
Como se sabe, Bariloche es el principal centro de circulación del Coronavirus en Río Negro, provincia que por otra parte está cuarta entre los distritos de mayor cantidad de casos en el país, detras de CABA, Buenos Aires y Chaco.
Esa poco favorable estadística debería llamar al sosiego de aquellos que tienen responsabilidad directa en la salud de los rionegrinos.
El martes sesionó la Legislatura provincial.
A esa sesión, la primera parcialmente virtual de la historia, se apersonó de cuerpo entero la presidente del bloque Frente de Todos, María Eugenia Martini.
Martini, ex intendenta y residente de la ciudad de los lagos, llegó a Viedma el día domingo y se alojó en el departamento que para pagar el alquiler le reconoce en un porcentaje importante el Estado.
Participó de la sesión -cualquiera puede ver los archivos tanto en video como fotografías- y luego regresó con chofer, claro, a su domicilio andino.
O sea, viajó con chofer, se bajó en alguna estación de servicios (¿ habrá sido en Choele Choel?), vino a Viedma, fue a la legislatura, sesionó, bajó un rato al baño, se cruzó con personal, volvió al departamento, se subió al auto con chofer y regresó a Bariloche sin realizar ni aquí ni allá la obligatoria cuarentena que impone el protocolo, se cuente o no con permiso de circulación.
La misma “rutina” cabe para Nayhibe Gattoni, legisladora que juró para completar el bloque oficialista de JSRN.
Ambos, casos similares al de la periodista de TN a la que el intendente de San Antonio Oeste le impidió llegar a Las Grutas si no realizaba la cuarentena de 14 días.
Se descuenta que si Casadei (jefe comunal sanantoniense) fuera el vicegobernador, ni Gattoni ni Martini ubiesen permanecido 30 segundos en el palacio legislativo con taquígrafos, mozos, secretarios, ayudantes, guardias y recepcionistas a merced de un posible contagio.
Ni Martini ni Gattoni, por lo que se sabe, están por estas horas en Viedma cumpliendo con los 14 días de aislamiento.
Quién puede entonces condenar a los empresarios rionegrinos que en avión llegan a Mar del Plata?
Martini? Difícil, sobre todo por el enlodado contorno pichetista que le dejó Marinao en sus oficinas.
Gattoni? Muy nueva. Apenas si asume la banca.
Tampoco el vicegobernador Palmieri que actuó con desdén para con los empleados legislativos en particular y para con los viedmenses en general.
Y mucho menos Alejandro Gatica, el secretario del gremio legislativo, mucho más preocupado en tirar loas que alivianen la carga de la prueba en “sus” terrenos que en defender a sus afiliados que con temor hicieron llegar sus quejas a la redacción de EL TENDAL.