(Por Héctor COCO Colás, Periodista y Peronista)Un 7 de mayo de 1919 hace 101 años, a veinte kilómetros de la localidad de Los Toldos, en una estancia en la provincia de Buenos Aires, nacía Eva María Duarte, conocida posteriormente en el país y el mundo como “Evita”.
Juan Duarte el padre de Eva, ganadero y caudillo conservador, mantenía dos familias. Una legítima con su esposa legal Estela Grisolía, en Chivilcoy y otra considerada ilegitima con Juana Ibarguren, en un campo de la localidad de Los Toldos. Esta última pareja tuvo cuatro hijos, la menor fue Eva.
En el mes de enero de 1935, con apenas 15 años se traslada e instala en la Capital Federal con la ilusión de consagrarse como artista de teatro y radio.
Pocos meses después debuta en una comedia titulada “La señora de Pérez” donde hacía un pequeño papel de mucama.
Poco tiempo después se incorpora de lleno a la actividad como artista de radioteatro donde alcanza prestigio y fama. Al mismo tiempo sigue trabajando en teatro y debuta en el cine nacional.
El 15 de enero de 1944 un terremoto destruyó la ciudad de San Juan y conmovió al país que impulsado por el gobierno inició una serie de acciones solidarias para recaudar fondos con destino a las víctimas del terrible sismo.
El 22 de enero de ese año se realizó en el estadio Luna Park de Buenos Aires un gran acto donde los principales artistas de la argentina actuaron y pudieron alcanzar una importante suma de dinero que fue girada a San Juan para mitigar el sufrimiento causado por el terremoto.
En las primeras butacas del estadio estaban ubicados el presidente de la Nación, Edelmiro J. Farrell y el coronel Juan Domingo Perón que en ese momento ejercía el cargo de Secretario de Trabajo y Previsión.
Esa noche y por una presentación realizada por el poeta santiagueño Homero Manzi se conocieron Perón y Evita, que para esa fecha tenía 25 años de edad.
Después vinieron las tumultuosas jornadas de octubre de 1945 donde la espontánea movilización de los trabajadores derrotó la conjura de las Fuerzas Armadas y los partidos tradicionales de la república. En la gloriosa gesta del 17 de octubre el pueblo rescató al coronel Perón preso en la Isla Martín García y lo consagró presidente de los argentinos en tres oportunidades y lo hizo interprete de sus aspiraciones hasta el día de su muerte en 1974.
Eran los días en que radicales, socialistas y comunistas declaraban a Perón “enemigo del pueblo” y su burlaban del 17 de octubre caracterizándolo como una “provocación del malón peronista”.
Perón y Evita se casaron el 22 de octubre de 1945. Cuatro meses más tarde el 24 de febrero de 1946, la fórmula Perón-Quijano triunfaba en elecciones impecables y transparentes ante la lista encabezada de por los radicales Tamborín y Mosca de la Unión Democrática una alianza integrada por la mayoría de los partidos políticos de la argentina.
Siendo Perón presidente de la república, comienza el fugaz paso de Evita en la vida nacional. Parece que fueron muchos más, pero solamente fueron siete años de intensas jornadas de trabajo solidario, de amor y entrega. En todos los rincones de la patria hay testigos de sus acciones. En Viedma y Patagones hay personas que le escribieron a Evita y recibieron la solución al problema planteado.
Incluso el gobernador Justicialista del entonces Territorio Nacional de Río Negro, Miguel Montenegro (1946-1949) en una entrevista con ella le comunicó su proyecto de construir una Colonia Marítima en Viedma, con ubicación en el Balneario “El Cóndor”, para que estudiantes primarios del interior pudieran conocer el mar, disfrutar unos días de vacaciones en las playas atlánticas y visitar Patagones y Viedma, la histórica capital de la Patagonia.
Evita recibió la propuesta con entusiasmo y le gestionó un subsidio de 100.000 pesos para la construcción del edificio. Cuando el inmueble estaba en su etapa final, el gobernador viajó a Buenos Aires y la entrevistó nuevamente. Con alegría Evita recibió la noticia del final de la obra y le anticipó al mandatario que la Fundación se haría cargo del equipamiento total de la misma para la plena felicidad de los niños, que son dijo “los únicos privilegiados”.
Meses después las modernas instalaciones quedaron inauguradas y niños rionegrinos pudieron conocer el mar argentino y disfrutar –muchos por primera vez- de unas inolvidables vacaciones.
El 9 de septiembre de 1947, el Congreso Nacional convierte en ley el proyecto impulsado por Evita sobre los derechos políticos de la mujer.
En los fundamentos del proyecto del voto femenino se expresaba “que la mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y voluntades. Ha muerto la hora de la mujer que asiste atada e impotente a la caprichosa elaboración política de los destinos del país”.
Miles de obras, miles de recuerdos atesoran hombres y mujeres de la patria que recibieron un gesto, un recuerdo, una ayuda humana y solidaria de Evita.
Colaboró con Perón y lucho incansablemente por el bienestar de los niños, la juventud y los ancianos, entregando su vida por la causa de los humildes y los olvidados de siempre.
Mas allá de la política y la ideología, el ejemplo de Evita se multiplica en la Argentina y el mundo. Muchas mujeres hoy luchan por revertir el drama social que padecen grandes sectores de la humanidad. Trabajan para servir a los pobres, a los desamparados y a los marginados de siempre.
Es indudable que, en cada injusticia social, en cada hombre y mujer heridos por la indignidad de la desocupación y la miseria hay un derecho pendiente de plena justicia social.
En el día de su fallecimiento es preciso recordar un pensamiento póstumo que elaboró el político, periodista e historiador argentino Alejandro Olmos, una de las mayores autoridades en el estudio de la deuda externa argentina y que en esta conmemoración transcribo: “En la ciudad del silencio la historia talló su imagen y le dio un pedestal en la eternidad del tiempo. Hizo de su nombre una bandera, de su vida un ejemplo, y de su muerte un símbolo. No fue ella la ilusión de una promesa, porque hizo una realidad de la esperanza. No consagró el dogma de un partido, porque fue el amor cristiano de una obra. No gobernó a una república, porque reinó en el corazón de los humildes”.