Es mentira.

La comparaciones no son odiosas.

Y mucho menos en política y en tiempos de crisis y si esa crisis además está generada por un virus que pone en jaque al mundo entero.

Lo dijo el polémico Secretario de Comercio de Kirchner, Guillermo Moreno: “en poco tiempo la única ideología de Estado que habrá en el mundo occidental será el Peronismo”.

Como se sabe, los “antis” – que manejan medios de comunicación, Poder, dinero, empresas- han hecho creer que el drama argentino se generó en “los 70 años de peronismo”, como si las siete décadas las hubiese gobernado esa doctrina.

Pues bien.

Recordemosle a los que abrazan tan disparatada idea que el peronismo no sólo no gobernó este país todos esos años, sino que además fue perseguido, prohibido, censurado, detenido, secuestrado, torturado y asesinado como ningún otro movimiento político.

Hasta le prohibieron a la gente nombrarlo, un hecho inédito en el mundo al que ni siquiera se atrevió Stalin.

La crisis mundial por la Pandemia del Coronavirus le está dando la razón a Moreno.

Basta recorrer las medidas de Alberto Fernández y su gobierno y compararlas con el resto del planeta que, además, no ha ahorrado elogios para lo dispuesto por el “sexto” después de Perón.

Sin mayores prolegómenos, detengamosno en Viedma.

La llegada de Pedro Pesatti al gobierno comunal inmediatamente mostró su escencia netamente justicialista.

A nadie escapa que “Pedrito”, “el Cabezón”, recorrió todos y cada uno de los peldaños de la liturgia peronista: militante, dirigente, representante en cargos electivos y dirigente.

Y en la coyuntura de la Pandemia se ahonda: gabinete y cargos políticos todos, sin distinción, arremangados en la tarea de recolectar frutas y verduras para los necesitados es la foto social.

Declarar y conformar un Plan de contingencia es de neto corte “peronista”.

Como el propio Pesatti lo explicó,  el plan establece “la reorganización del poder ejecutivo municipal para proteger la salud pública de la poblacion dentro del campo de acción que el municipio tiene: proteger a los ciudadanos y mitigar los efectos de esta emergencia en el terrreno social, porque esto hace que todos los medios esten al servicio de la población”.

Doctrina justicialista pura, extraída del Manual de Conducción Política y en consonancia con las “20 Verdades”.

En Viedma se articula un Estado presente más allá de las lógicas prerrogativas que un Municipio tiene.

Como se sabe, del municipio no dependen en Viedma ni la Salud ni la Educación ni las políticas financieras globales ni las órdenes de cuarentena.

La férrea oposición de Pesatti a que los bomberos hagan sonar sus sirenas a las 19 horas para anunciar el cierre de comercios es la muestra de un oído en la gente, por encima de modas de ocasión.

Primero los niños con autismo, luego la escena “pour la gallery”.

A nadie escapa, ni mucho menos a este editorialista, que Pesatti no sólo no reniega sino que extrema los usos de las nuevas tecnologías para instalar su imagen política.

Sin embargo, no se pueden negar sus más que gestos de inocultable orígen peronista

Lo señalamos cuando la puesta en marcha, cuidado y atención de las colonias de vacaciones para niñas y niños y abuelos y abuelas.

Fue de una evidencia brutal.

Como en la actualidad su “tratamiento” para con el virus y el cuidado de la vecindad.

No han sido en vano para Pesatti su avidez de lectura, su audiencia a charlas formativas, sus Congresos y jornadas partidarias.

El dato incuestionable de sus primeros 100 días de gobierno -pandemia incluida- es el neto corte peronista en su impronta gubernativa.