Desde siempre, en política como en fútbool, goles son amores.

Y, al parecer, en Patagones los triunfantes en las urnas, pierden por goleada en los espacios políticos.

El Partido de Patagones acaba de perder el representante bonaerense en la clave Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas en manos del Partido de Villarino.

Ello es de vital impoirtancia cuando, pandemia mediante, es inminente la búsqueda definitiva de una solución al tema agua del sur bonaerense y principalmente para el Polo Petroquímico bahiense.

Como se ve, los que creen que permitieron la reelección de Zara por apenas 45 votos no mueven hoy el amperímetro.

Haroldo Lebed siempre se dedicó al automovilismo; Angos a espiar militantes y a Zara salvo un par de caballos, no se le conoce predilección por deporte alguno. Los tres están muy lejos de anotar algún referente en las preferencias de Kicilof en el pago chico.

Así que los goles los está metiendo Bevilacqúa,el ahora influyente dirigente de la Sexta Sección electoral e intendente con sede en Médanos.

Cargos nacionales, referencias provinciales, todo en el distrito más austral de la principal provincia pasa por el intendente de Villarino.

Hasta el representante de ANSSES, PAMI, Trabajo, etc; en Patagones lo pondrá el hombre de los pagos del ajo.

Sólo las organizaciones barriales y de base de Patagones  están logrando algún espacio.

En materia institucional, Ricardo Marino – el eterno dirigente mercantil- está anotándose algunos porotos por su pertenencia al massismo, aguas donde abreva el propio Bevilacqúa.

Y no mucho más.

Goles son amores y, en Patagones, los goleadores son foráneos.