(Por Ricardo Lacombe- Analista-) En política, como en la vida, si no se cumplen ciertos adagios suele ser cruel el encuentro con el futuro.

Es decir que, si nos dejamos llevar por cierta soberbia y creemos que a nosotros no nos pasará lo que al resto, las consecuencias pueden ser insolubles.

La decisión de la gobernadora Arabela Carrera de alquilar una fastuosa vivienda a un reconocido empresario en la Costanera de Viedma puede terminar en algo parecido.

Como aquel que transita por la ruta y se sorprende por la cantidad de autos destruidos por choques y vuelcos en el patio de una caminera mientras conduce sin el cinturón de seguridad colocado, la mandataria deja  mucho librado a su suerte.

En una provincia de un país tan proclive a las crisis supone un alto riesgo esa mudanza e incluso en casos personales.

Dónde irán  los trabajadores a marchar si hay un atraso salarial en Viedma?

Dónde se encadenará el próximo vecino que crea vulnerado un derecho?

Es fácil imaginar que la mansión de tonos  amarillos que construyó el aviador hijo del kerosenero de Viedma será elegida como sitio de manifestación más allá de los 80 mil pesos que por mes pagará el erario público.

No ayuda mucho que haya trascendido la compra, con fondos públicos también, de un celular en 78 mil pesos a dos días de asumir por parte de Carrera.

El aumento además de los funcionarios y ministros rionegrinos fue tema en medios nacionales.

Las redes sociales, si bien no definen mucho, si sirven para ir caldeando ánimos.

Por ello no estaría mal un gesto de austeridad o, al menos, de no tanto alarde después de tantas promesas.

Como dice el dicho popular, no sólo hay que parecer.