La alta concurrencia que se registra en los principales balnearios de la ciudad dejan ver el incumplimiento de ordenanzas  vigentes y, principalmente, una conducta al menos poco adecuada de quienes decimos estar preparados para vivir en comunidad.

Muy a pesar que el artículo 4 de la Ordenanza 6824 del Municipio de Viedma  dice ´prohibir el tránsito y/o permanencia de canes en lugares públicos de balnearios en épocas estivales´, es claro que ello no se cumple.

Y en esta oportunidad no es el gobierno comunal a quien debe cargarsele la responsabilidad completa, ya que se trata de una conducta humana que  debe ser sopesada como una  más de las ´obligaciones´ que como ciudadanos tenemos.

Es casi irrisorio observar en  el balneario comunal de Villarino entre Alvear y Jofré cómo debajo mismo del cartel indicador de la Ordenanza de marras y donde se agrega ´evite multas´, vecinas y vecinos reposan plácidamente al sol con sus mascotas en la otra punta de la correa y, lo que es pero a veces, con sus animales correteando entre la gente.

La misma norma vigente establece que ´el Tránsito y/o permanencia de canes en época estival en zonas habilitadas como balnearias comprendidas en la costa del Río Negro y Balneario El Cóndor: entre $300 (trescientos pesos) y $ 1000 ( mil pesos), aunque se supone que esos valores deben estar actualizados ya que datan del año 2010.

Los Guardavidas, quienes en una playa son  la autoridad municipal en el lugar, no dicen ni hacen nada, al menos en estos primeros días de temporada.

Es de esperar que muchos  se detengan más en  sus obligaciones, especialmente si son personas de reclamar derechos.

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