Luego de una larga agonía y muy longevo, falleció este domingo, en el inicio del Adviento cristiano,  Miguel Esteban Hesayne, obispo Emérito de Viedma.

Hesayne integró esa tríada “maldita” para la Dictadura militar, junto a otros salesianos como  De Nevares y Novak, que lograron anteponerse al oprobio de la muerte y desaparición.

Junto a otros obispos y curas, como Ponce de León en el Junín bonaerense, fueron un canto de vida entre tanta desolación.

Son muchos los testimonios que demuestran la convicción y la entereza de ese curita esmirriado y de poca estatura que, sin embargo, se hace gigante en la memoria de su pueblo.

Abrazó también la causa de los pueblos originarios y resulta memorable su ya famosa campaña “un techo para mi hermano” en la gran nevada del año 1982.

Falleció en Azul, donde había nacido en 1922. El próximo 22 de diciembre cumpliría 94 años

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