(Ricardo carlovich) Lo mejor que me puede pasar como periodista es que los gobernantes y funcionarios de turno se sienten conmigo a tomar un café cuando dejan los cargos.
Eso me pasa habitualmente y es un sano motivo de orgullo.
Distante durante la función; coloquial en los retiros.
Me ha ocurrido con Horacio Massaccessi, con Pablo Verani, con Ricardo Curetti y con otros tantos.
Con Miguel Saiz me ocurrió algo peculiar.
Él era candidato a gobernador y yo trabajaba activamente en el tema comunicación de Carlos Soria en su campaña del 2003.
Saiz ganó esa elección.
Luego, durante sus dos mandatos, como con los demás gobernadores, poco trato.
Casi nulo en lo personal, alejado de tertulias y charlas que otros profesan con asiduidad allí donde se cocina el poder.
Prefiero la distancia.
Aún en desmedro de otros “productos”.
Sin embargo, cada vez que lo llamaba por una nota, siempre me atendía.
Es más, recuerdo el día del fallecimiento de Néstor Kirchner.
Era feriado por el Censo.
Atiné a llamarlo primero que a nadie.
Me atendió con respeto, como siempre.
Cuando dejó el cargo, nos comunicamos vía redes sociales nuestro fanatismo por Boca, sus gustos por autos de colección y mi devoción por el árbol genealógico.
Y tomamos un par de cafés en las mismas mesas donde antes -cuando él era gobernador- no podía ni sentarme.
Un día su secretario me lo confesó.
“No sé que tiene con vos…sabe cómo sos y qué pensas, pero si lo llamas para donde esté y te atiende”.
Respeto mucho a quienes se detienen a hablar con un periodista luego de ejercer un cargo.
Demuestra que, al menos con quien suscribe, fueron honestos y sinceros.
Algo así como “para que hablar con vos si ya sabemos de que lado nos acostamos los dos”.
Este fue nuestro último contacto, al molestarlo por una amiga que necesitaba un trámite en Roca:
-“Hola Ricardo. La verdad no tengo ningún contacto, igual déjame hacer algunas averiguaciones mañana”.
-gracias Miguel…le agradezco ..un abrazo (perdón) un bi abrazo bostero!!!
-Jaja. Gracias”….
Se fue el último gobernador radical de Río Negro.
Que paraba lo que estaba haciendo y me atendía para una nota.

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