A raíz de una muy mala interpretación de la nota publicada bajo el título “García escribe bien, pero sufre el Sindrome del Embustero, y ante la obligación moral de mantener el decoro,cumplo en aclarar una serie de puntos y pedir disculpas al señor Omar Nelson Livigni.
Aclaro también que lo hago sin mediar carta documento ni imposición judicialalguna, sino en el sano ejercicio de las ideas y opiniones.
Mantengo los dichos sobre la nota que publicó García en la agencia APP, haciendo él “periodismo de periodistas” sobre un artículo donde expuse mi opinión sobre la actitud del candidato Sabatella de romper el Frente de Todos en Viedma y sin embargo utilizar sus colores y referentes nacionales.
Sabatella no es el candidato de Alberto Fernández en Viedma.
Y su actitud (a la que García no está exento porque es candidato en esa lista) es,para mi y en estos momentos que vive el país, lo mismo que el verdugo que sacaba información en la mesa de torturas para seguir secuestrando militantes en los 70.
Si la opinión resultó exagerada, allá cada uno. Todo elmundo sabe de que lado me acuesto ideológica y partidariamente.
El domingo pasado, por la mañana, hablé telefónicamente con Livigni y le manifesté que me resultaba una lucha de un escarbadientes contra un Panzer ya que su agencia se lee en todo el país y el mío es un humilde diario digital.
Obviamente que no le pedí a Livigni que retirara de las pantallas de APP la nota de García porque JAMAS me atrevería a insinuar,presionar hablando con jefes u otra cosa, al trabajo de alguien,así fuese periodista,estibador o estanciero.
Por ende, estaba perfectamente liberado a publicar lo publicado que, dicho sea de paso, no tengo por que pedirle permiso a nadie. Al menos, no es mi forma de realizar la tarea periodística.
Si alguno lo hace, no tengo por qué meterme en la olla de nadie.
Luego, sobre mi segunda publicación, le digo a García que si quiere averiguar sobre los años de plomo,puede consultarlo a su jefe que trabajaba en La Nueva Provincia en esos años.
En ninguna palabra, párrafo o frase dice que Livigni era servicio de inteligencia.
Sobre lo del A-1 de la SIDE no es un invento mío. Hay millares de ejemplos donde consultar,sobre todo en la causa sobre la actuación de La Nueva Provincia en los tribunales federales bahienses.
Si el señor Omar Nelson Livigni lo interpretó así,le pido disculpas.
Al resto, que piense o diga o haga lo que prefiera.
No puedo afirmar lo que no está corroborado,por más que haya recibido detalles muy jugosos de los años en que funcionarios de la dictadura en Viedma como Abbate,Oswal,Rizzo y el profesor de las academias PITMAN,Gorostiaga,departían tanto en los despachos de Casa de Gobierno como en el Hotel Austral.
Con quiénes? sólo está en la memoria de quién vivió esos años,ya que como confesó un testigo en estos días en mi investigación, “iban todos”.
Pero sucede que la situación ya hace ruido en cuestiones de honorabilidad,por un lado, y de fuentes laborales,en otros.
Por ende,cumplo con el mandato personal de disculpas.
Por lo demás,no se ganan elecciones yendo a tocar el timbre a puestos laborales o respaldos de entidades.
La búsqueda de verdad y justicia cada cual la milita como quiere o puede.
El tema en esta oportunidad y en lo personal está cerrado.
Aunque tal vez algún dia pueda debatirse seriamente lo que ocurrió en esos años.

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