Mario Colonna, ex detenido desaparecido en 1976 y legislador rionegrino 2007/2011
FOTO ADRIAN PEREZ

“No entendieron nada. Si no ven la foto de Cristina con Alberto o de Massa con Máximo es porque no entendieron nada o juegan para el enemigo”.
La voz de “el Garga” suena tan fría como las veredas de su Río Gallegos por adopción que el macrismo inventó calefaccionadas.
Armador kirchnerista de alma, no oculta los reparos a lo que vive el Frente de Todos en Viedma de cara a las comunales de octubre.
“Estos chicos no se enteraron que Moyano inauguró con Macri un busto a Perón cuatro días antes de la elecciones del 2015 y hoy está adentro”, pregunta furioso.
Es que nadie entiende en el ahora cada vez más monolítico frente opositor el raro panorama viedmense.
Cuando se le informa la actitud de agrupaciones como Nuevo Encuentro y Mario Sabatella, no sale de su asombro.
Como se sabe, Nuevo Encuentro encabezará una lista que sólo le restará votos a la propuesta que encabeza el PJ oficial, en un armado que lo tuvo a su representante principal por días sentado en la mesa de negociaciones escuchando propuestas.
Ninguna le alcanzó.
La remanida respuesta de “el PJ no abre el juego”, no alcanza.
Sobre todo a sabiendas que no fueron pocas las reuniones que tuvo con la candidata y conductora del proceso local, Evelyn Rousiot, incluso en las oficinas del bloque de legisladores provinciales lo que le da mayor institucionalidad al proceso.
Pero el otro caso es decididamente imperdonable.
Mario Sabatella, legislador de Patagones en Río Negro gracias al paso al costado de decenas de dirigentes importantes, no tiene rasgo alguno de respeto.
Sabatella fue dos veces candidato a intendente con todo el apoyo del peronismo de Viedma y partidos y organizaciones adherentes en plena primavera kirchnerista y no pudo en las urnas.
Pretender que hoy llegue es la quimera del oro de Chaplin.
Fue “premiado” con altos cargos con Soria y Weretilneck y legislador por Pichetto en el 2015.
Lo primero que hizo fue romper el bloque opositor y obtener de parte del vicegobernador la autorización para crear uno propio.
Casualmente, el presidente de la Legislatura es Pedro Pesatti hoy candidato a intendente por JSRN.
Nada disimula que aquella separación administrativa, con el consiguiente manejo de fondos y cargos a “piaccere”, fue una forma de recaudar fondos para este cometido.
Su flaca excusa de entonces sobre que no lo habían dejado participar como candidato a diputado nacional en el 2017 choca contra la desprolijidad de avales truchos y enmarañados.
Esta vez, el abogado maragato que supo conducir el Centro de Estudiantes de Río Negro en La Plata gracias a su indisimulada cercanía a la radical Franja Morada, no fue de la partida del Frente de Todos porque no quiso, ya que se le ofreció todo.
Y todo es todo.
Sabatella no contaba con una Unidad Básica para participar de la interna como manda la Carta Orgánica partidaria y le ofrecieron una y la desechó.
Después, la propia Rousiot -como señaló este medio en otra editorial que tanto enojó pero que todo se comprobó en pocas semanas- se bajaba de su pretensión y le daba la candidatura a intendente y tampoco lo quiso.
Su excusa fue “voltearle” a Rousiot y (lo que es peor) al oficialismo partidario, otros candidatos a concejales y al Tribunal de Cuentas comunal.
El Manual de Conducción Política de un tal Juan Domingo Perón no debe estar en la biblioteca del abogado.
Su lista además lleva como presidenta al Concejo Deliberante a su pareja.
No son “vastos sectores” entonces los que quedaron fuera de la lista oficial. De hecho, los hubiese sumado a su propuesta.
Como en una novela de gansters del Chicago de los años 30, la pregunta no es quién, ni dónde ni cuándo.
La pregunta es por qué.
En la “caja chica” del Parlamento rionegrino quizás estén una o las dos respuestas a este entuerto que nadie se explica en un proceso de enorme importancia para el país.
El humilde peronista del barrio Zatti o Mi Bandera, que atesora la fotito de Perón junto a la de Evita y, tal vez, la de Néstor y Cristina, será quien sufra otro domingo de elecciones con festejos ajenos.
Estamos ante un tipo de “dirigente” que le importa un rábano ello, principalmente porque no siente al peronismo, no lo mastica, no lo sufrió ni lo sufre.
Por eso lo primero que hizo fue querer vaciarle institucionalidad a Franchioni en el Concejo Deliberante pidiendo a un hoy olvidado tal Campano que deje una vital Secretaría y al concejal Diego Santos que rompa el bloque del Frente de la Victoria.
Campano, cuna lejana al peronismo, se fue de nuevo con sus vacas. Santos no le aceptó semejante insurrección política partidaria.
Aunque debería revisar el peronismo de Viedma quién tuvo la responsabilidad de traer a alguien de Patagones a Río Negro y darle lo que otros, mucho más capaces, militantes y solventes políticamente, no tuvieron.
Un memorioso en los pasillos de la Legislatura rionegrina recordó por estas horas al inefable ex legislador Mario Colonna cuando en Labor Parlamentaria los radicales todopoderosos de entonces – los Sartor, los Mendioroz y compañía-, bregaban por conseguir los dos tercios de votos para que Ana Piccinini fuese Defensora del Pueblo.
Colonna, anticipándose a lo que después se comprobó con el tiempo y Piccini fue un grano para el gobierno de Saiz que les costó mucho y terminaron perdiendo el gobierno, les dijo:
-“El que trajo el loco, que se lo lleve”

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