Un nuevo capítulo del nepotismo y manejo dictatorial y a su antojo de la Universidad de Río Negro está camino a dilucidarse en los estrados del Poder Judicial Federal si los damnificados por otra maniobra que viola el derecho administrativo deciden la denuncia penal.
El hecho había trascendido ya hace varios días en las redes sociales con sugestivas publicaciones de un abogado local en facebook.
A raíz de ello, este medio pudo establecer que la Universidad de Río Negro decidió el alquiler de una vivienda en calle Saavedra al 500 de Viedma, inició el trámite de rigor, retiró las llaves pero, pasados cuatro meses, nunca pagó ni devolvió las llaves.
El alquiler estaba pautado en 50 mil pesos -con el cambio a 43 pesos por unidad de dólar- y no se realizó pago alguno.
Los reclamos cuentan con el aval de papeles con membrete oficial de la casa de altos estudios, email de contactos e intercambio de documentación y hasta con la visita pautada de un responsable de mantenimiento y tareas eléctricas de la UNRN cuyo apellido comienza con la letra “Z”.
Por estas horas los damnificados reclaman 200 mil pesos de lucro cesante y por la impericia administrativa de una constante: Del Bello y sus caprichos en cada ocasión.
Como se sabe, desde hace meses se investiga un manejo discrecional de fondos en el foro federal y es conocida además la presencia de familiares directos e indirectos del Rector en puestos claves de la Universidad.
La investigación periodística publicada en redes sociales bajo el título de “Espejito, dime quién es el más Bello” desentrañó una trama inimaginable de sueldos, alquileres, compras, viajes y regalos todo a costa del erario público, además del incumplimiento de leyes vigentes sobre concursos y derechos estudiantiles que causaron dolo, enfermedades y hasta la muerte por tristeza de un joven discapacitado.
Por meses, según esa investigación, la UNRN pagó por el alquiler de otra vivienda que nunca se ocupó y quedó en descubierto la posible contratación de un inmueble en plena costanera viedmense para uso exclusivo del Rector, siempre a costa del Estado.
En términos formales, ya por vía judicial o arreglo extra judicial, el pueblo argentino deberá más temprano que tarde pagar con sus dineros este otro desmanejo del señor Del Bello.

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