“El reconocimiento de la Unión Europea a la Patagonia como zona libre de aftosa sin vacunación es para el productor ovino de la región Sur lo mismo que si lloviera sopa y lo agarra con un tenedor en la mano”, dijo Javier Gimenez a este medio.
Para el principal propulsor de lo que fue el Plan Lanero industrial “este reconocimiento hoy sólo le sirve a los exportadores que ni siquiera tienen la obligación de liquidar sus exportaciones en el país, así que no lo sentirá nadie de la cadena productiva ovina”.
Gímenez señaló que “esto hubiese sido genial hace diez años cuando teníamos 2 millones de ovejas en la región Sur, pero hoy con 800 mil cabezas no significa nada”, aunque auguró “muy buenas perspectivas para el corredor Patagones- Sierra Grande, porque ayudados por una situación climática excepcional, lograron reconvertir el producto de meramente lana a carne y hay mercados como el francés que consideran gourmet al cordero patagónico”.
El otrora legislador y dos veces intendente de Ramos Mexía indicó sin embargo que “para el resto de la región esto significa lo mismo que la exportación de frutas fue para los pequeños y medianos productores del alto valle: sólo un negocio para las exportadoras”.
Sobre el en otro tiempo ambicioso Plan Lanero Industrial aseguró que “lo han transformado de un proyecto integrador, social, económico e industrial en un mero instrumento de capacitación” a partir de un convenio entre las actuales autoridades del municipio de Ramos Mexía y el Ministerio de Gobierno rionegrino.
“Habíamos logrado la marca Rueca Industrial con el INTI y su fabricación estaba a cargo de los alumnos del Colegio Industrial de Viedma y se distribuían entre las artesanas desde Bariloche a Patagones, generando un círculo virtuoso inclusivo que llegó a exportar lanas pre industrializadas a Europa”, recordó.