Un integrante de una tradicional familia viedmense detalló hoy en EL TENDAL la vida que debe enfrentar su familia desde que el abuso sexual se hizo realidad.

En el 90.9 de Radio Signos el abuelo señaló que “la palabra adecuada es impotencia”.

“Impotencia porque parece que a nadie le importa; que tenes que andar pidiendo permiso; que vas a la justicia y siempre están apurados y sin tiempo para atenderte”, afirmó.

El hombre contó que su hija y nietas “están viviendo un verdadero calvario y estamos todos a merced de una pesadilla”

“Pasan cosas insólitas, incluso con la custodia policial dentro de la casa”, relató.

Rotura de elementos, cámaras de seguridad que dejan de funcionar de improviso, sombras y figuras en la ventanas de las niñas; autos sospechosos que siguen y persiguen son algunas de las tantas experiencias que vive la familia y que cambiaron radicalmente la rutina de todos.

“A veces mi esposa se tiene que venir de El Cóndor donde vivimos en plena madrugada porque las nenas están aterradas”, explicó.

“Yo no sé que tiene que pasar para que se haga algo”, dijo.

El caso llegará a juicio (“aunque no sé porque se tarda tanto”) por un recurso que la familia pudo interponer ante el Superior Tribunal de Justicia, ya que los fiscales desecharon la acusación.

“Parece que en Viedma tenemos una especie de mafia que nunca antes existió”, concluyó el abuelo