Con la casi confirmación de la fecha de elecciones comunales en Viedma en la segunda quincena de septiembre, los partidos y alianzas políticas van delineando sus candidaturas.

A las pretensiones de Evelyn Roussiot, el PJ suma el inocultable interés de Mario Sabatella y la participación que reclaman sectores mayoritarios de la dirigencia, los gremios y organizaciones sociales que buscan una alternativa electoral fuerte.

Si bien Roussiot y Sabatella se han mostrado juntos, se sabe que la actual concejal sólo puede aspirar a la intendencia ya que la reformada Carta Orgánica comunal le impide ser reelecta concejal.

Ese “aperitivo” se muestra interesante a la luz de los acuerdos ya que resulta difícil imaginar al abogado maragato en la lista de concejales, aunque ya trascendió que se tejen alternativas en organismos nacionales ante un hipotético triunfo de la fórmula Fernández- Fernández en las nacionales.

El PRO tiene a Mario De Rege en la gatera y a Stupenengo y el radicalismo, con la fuerza del gobierno municipal en sus manos, encasilla al también abogado García Pinazco y al edil Massaccessi flotando entre ambas corrientes de Cambiemos.

Claro que la incursión del poderoso Juntos Somos Río Negro hace temblar el avispero, sobre todo ante la decisión de Weretilneck de darle “territorio” a la entelequia provincial luego de sus dos categóricos triunfos.

Pesatti y Syzwgol ya están siendo encuestados por las consultoras afines a Belgrano y Laprida y todo hace prever una fuerte apuesta de las boletas verdes en la capital rionegrina.

Así y como en 1983, puede que se esté ante un mosaico a dividir en tres partes.

Quien logre el 30 por ciento de los votos estará a un paso de adjudicarse la pretendida corona de mandamás en Viedma.

El peronismo sabe de eso: en 1983, ante la ola alfonsinista y la vigencia del PPR, logró que el recordado “Vasco” Larreguy fuese el jefe comunal con el 32 por ciento de los sufragios.

Esta vez, las colectoras que tanto dolor de cabeza le dieron a Sabatella primero y a Juan Manuel Pichetto después, no tendrán incidencia.

Falta mucho, pero poco.

Si, como lo adelantó este medio, se confirma el 29 de septiembre como día de urnas, el llamado a elecciones deberá hacerlo Foulkes antes que termine junio.

Y las alianzas y partidos tendrán que acelerar los pasos para consolidar candidatos.

Y, como en una rémora, puede que el traje de aquel recordado “vasquito bueno” vista a un/a intendente/a hasta el 2023

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